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MORFOLOGÍA Y TAXONOMÍA
Familia: Rosáceas
Género: Rubus
Especies cultivadas: Rubus idaeus (Frambueso rojo), R. strigosus
(Frambueso silvestre), R. occidentalis (Frambueso negro),
R. neglectus (Frambueso púrpura).
Origen: El frambueso rojo o europeo procede del monte
Ida, en Grecia, de donde se extendió a Italia, a los Países
Bajos, a Inglaterra y luego a América del Norte.
Planta: Arbusto de 40 a 60 cm de altura que crece
en los lugares pedregosos de las montañas, en terreno granítico.
Tiene un tallo subterráneo, corto, que emite cada año ramas
aéreas (vástagos) de dos años de duración. Éstos se desarrollan
durante el primer año y en el segundo florecen y fructifican,
para morir inmediatamente, siendo reemplazados por otros nuevos
vástagos. El tallo subterráneo es muy ramoso y las numerosas
ramas aéreas que la planta emite del cuello y de las nudosidades
son débiles, poco ramosas, con corteza gris amarillenta y
cubiertas de pelos amarillo dorados. En el segundo año la
corteza se vuelve gris oscura, sembrados de aguijones delgados,
espesos o raros y que destacan fácilmente. El tallo aéreo
del año anterior posee en su extremo brotes laterales floríferos,
mixtos, guarnecido de un cierto número de hojas.
Sistema radicular: Raíces delgadas y
superficiales.
Hojas: Hojas imparipinadas o ternadas, según sea la
planta más o menos vigorosa; foliolos más o menos variables
por el tamaño y también por la forma, siendo ovales, más o
menos alargadas, acuminadas, aserradas, verdes por el haz
y blanquecinas aterciopeladas por el envés. Raquis espinoso.
Flores: Flores escasas en racimo terminal sencillo,
pequeñas, blanco verdosas o teñidas de rosa, llevadas por
un pedúnculo bastante largo y espinoso. Cáliz con cinco sépalos
largos y persistentes; cinco pétalos caducos. Estambres muy
numerosos, pistilos numerosos y completamente libres, inscritos
en un receptáculo muy convexo. Cada pistilo tiene un ovario
con una celda que encierra un óvulo, del cual se desarrolla
una pequeña drupa que a su vez tiene un pequeñísimo núcleo.
Fruto: El fruto, llamado frambuesa, está formado por
muchas drupas convexas, deprimidas, rugosas, aproximadas en
piña y que destacan fácilmente. El color más común es el rojo
o amarillento, pero existen variedades de frutos blanco y
negro. Cada drupa tiene adherido un pelo de color amarillo
oro.
2. EXIGENCIAS EN CLIMA Y SUELO
2.1. EXIGENCIAS EN CLIMA
El frambueso es bastante resistente a las bajas temperaturas
invernales y a los fuertes calores estivales. Las condiciones
climáticas óptimas para su cultivo son las de inviernos con
bajas temperaturas constantes, pero no excesivas, y veranos
relativamente frescos, caracterizados por una cierta oscilación
térmica entre el día y la noche. En zonas con veranos cálidos,
la planta puede crecer fácilmente pero sus frutos son de baja
calidad, poco sabrosos y de consistencia blanda.
El frambueso necesita entre 700 y 900 mm anuales de lluvia.
Si durante el invierno las precipitaciones son muy abundantes
pueden provocar daños en el árbol cuando se produzcan encharcamientos.
Cuando las lluvias se concentran durante la madurez, éstos
se ponen demasiado blandos, se deterioran rápidamente y se
pueden enmohecer.
Descensos fuertes de temperatura pueden dañar las partes apicales
de los rebrotes más vigorosos, todavía no lignificados. A
partir de su entrada en vegetación los efectos de una helada
tardía pueden causarle gravísimos daños, perdiéndose gran
parte de la floración precoz, que puede repercutir también
en la floración tardía. Durante el período floral, el frambueso
es muy sensible a las bajas temperaturas primaverales, soportando
el botón cerrado los -1,3º C, la flor abierta -0,7º C y el
fruto recién formado los -0,7º C.
El azote constante del viento puede dañar seriamente los retoños
como los tallos fructíferos y una excesiva deshidratación
de los tejidos herbáceos con la consiguiente marchitez. Vientos
fuertes provocan la caída de frutos maduros o la rotura de
los brotes fructíferos en el punto de inserción con el tallo.
Los rebrotes pueden doblarse, rozarse y provocar daños o heridas
en la corteza.
2.2. EXIGENCIAS EN SUELO
El frambueso precisa de suelos sueltos, no compactos, ya que
su sistema radicular no tolera los encharcamientos de agua.
El suelo ha de ser rico en materia orgánica, con elevada capacidad
de retención de agua, profundo y suelto. Hay que evitar las
plantaciones en suelos arcillosos ya que al cabo de los años
pueden producirse muertes por asfixia radicular debido a la
compactación del suelo. Tampoco son adecuados los suelos demasiado
sueltos, con elevados porcentajes de grava o arena, ya que
pierden muy deprisa su fertilidad y requieren riegos muy frecuentes.
En resumen, un suelo óptimo para el cultivo del frambueso
deberá ser rico en humus, profundo, fresco pero bien drenado,
suelto, de naturaleza silíceo-arcillosa y un pH neutro o ligeramente
ácido.
3. MATERIAL VEGETAL
Las variedades de frambueso que actualmente se encuentran
en el comercio provienen del individuo silvestre de frutos
de color rojo (Rubus idaeus) que se encuentra en Europa y
de las especies y variedades de color rojo y negro de América
del Norte. Las variedades del frambueso se dividen en dos
grupos:
* Reflorecientes, remontantes o
bíferos. Sus vástagos fructifican en la extremidad,
en otoño del mismo año de su formación y también al año siguiente
en julio. Los frutos del otoño derivan de brotes anticipados.
Estas variedades son preferidas para los jardines como valor
ornamental, porque fructifican en verano y en otoño. Sus frutos
son pequeños, poco perfumados, poco azucarados y de baja calidad
comercial.
* No reflorecientes, no remontantes o uníferos.
Estas variedades son generalmente más rústicas, más productivas
aunque fructifican una vez en julio y por esto son más adecuadas
para los cultivos industriales. Sus frutos son también más
apreciados por ser más gruesos, más dulces y más perfumados.
Con objeto industrial se cultivan solamente las variedades
de fruto rojo.
Normalmente para la elección de las variedades se tendrá en
cuenta que son preferidas en los mercados las de frutos redondos
a las de frutos ovales y las de fruto rojo a las de amarillo,
por ser más perfumadas.
Las variedades de objetivo industrial deben tener las
siguientes características:
Resistencia a enfermedades.
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Los
vástagos deben ser derechos, a ser posible verticales,
para que permitan el cómodo laboreo del terreno entre
las filas y para facilitar la recolección.
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Las
plantas se deben renovar con vástagos de pie.
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Los
frutos deben ser aromáticos, jugosos, con vivo color
hermoso.
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Los
frutos maduros deben estar bien adheridos para resistir
los vientos y las lluvias.
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Los
frutos deben ser gruesos y con pulpa soda para poderlos
transportar y presentar bien en el mercado.
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La
planta debe resistir las heladas y no ser demasiado
exigente para el terreno.
4. PROPAGACIÓN
El frambueso se multiplica por renuevos aparecidos en
el mismo año, y por acodo en aporcado. La reproducción
por semilla, aunque sea posible, no se practica por
su dificultad, por ser antieconómica y por no presentar
fielmente los caracteres de sus progenitores. También
puede multiplicarse por división de mata en su caducidad,
aprovechando los vástagos del año, aunque éste no sea
el procedimiento más recomendable.
Los mejores planteles para la multiplicación se obtienen
de los vástagos del año emitidos por las plantas más
vigorosas y remontantes, de las cuales puede obtenerse
una primera fructificación en otoño y otras en los veranos
siguientes hasta su total extinción. Para ello se descalza
la planta, se escoge el vástago mejor arraigado y se
desgaja en su misma base, que es la forma más correcta
de obtener el plantel. Las plantitas se dejan un año
en el vivero y en la primavera siguiente se trasplantan
de asiento en líneas distantes entre sí unos 50 cm en
todos los sentidos. La fructificación no empieza hasta
el cuarto año.
5. PRÁCTICAS CULTURALES
5.1. PREPARACIÓN DEL TERRENO
El suelo debe mantenerse bajo cultivo limpio desde el
año anterior a fin de reducir el problema de malezas
anuales y para tenerlo en buenas condiciones de soltura.
Un alto contenido en materia orgánica es importante
para que el cultivo tenga éxito, por lo que es conveniente
enterrar un abono verde en el año previo a la plantación
o la adición de estiércol y paja (cama de ganado). No
se puede precisar con exactitud la cantidad de estiércol
a suministrar, ya que varía según la naturaleza del
terreno y su grado de fertilidad. Como media se pueden
enterrar de 50 a 70 Tm de estiércol maduro por hectárea,
a una profundidad de unos 50 cm, mediante una labor
profunda.
Deberá de hacerse con anterioridad a la plantación un
análisis de suelo y aplicar, si es necesario, cal o
abonos minerales, además de empleo de herbicidas para
obtener un suelo apto para el cultivo. La vida media
de una plantación de frambueso puede variar de 10 a
20 años, por lo que es importante comenzar el cultivo
con un buen abonado de fondo.
5.2. PLANTACIÓN
La época más adecuada de plantación es durante todo
el otoño ya que el sistema radicular comienza a fijarse
en el suelo antes del despertar primaveral, pero se
puede retrasar si riesgo alguno hasta que las yemas
permanezcan en estado quiescente hasta el mes de marzo,
dada la rusticidad y rapidez de crecimiento del frambueso.
Las plantas procedentes de vivero deben plantarse inmediatamente
tras su recepción, en caso contrario se conservarán
en ambiente resguardado y protegidas del sol y del viento,
para evitar la deshidratación de las raíces.
Para la plantación del frambueso basta con hacer un
hoyo con una azada en el terreno preparado anteriormente.
La distancia entre plantas en las plantaciones comerciales
debe ser la suficiente para permitir el paso de las
máquinas. La producción media más elevada se ha conseguido
con marcos de 165 x 60 cm, por lo que se aconseja para
el frambueso rojo una distancia mínima entre filas de
2 m y una máxima de 3 m en función de la fertilidad
del terreno y del vigor del propio cultivar, con distancia
entre plantas de una misma fila de 60-70 cm. Para el
frambueso negro se adoptan distancias medias de 3 m
x 1 m, indicadas para la recolección mecanizada.
5.3. SISTEMAS DE CULTIVO.
El frambueso rojo necesita generalmente el empleo de
soportes, ya que sus tallos se curvan con facilidad
bajo el peso de la vegetación y de los frutos dificultando
la recolección y a veces se pueden quebrar. Los sistemas
de conducción son múltiples, destacando la espaldera,
utilizando postes y alambres. Otras veces se emplea
un simple poste de madera para cada planta, o bien sin
utilizar ningún soporte se atan grupos de 5-6 tallos
en haces, curvándolos después en arco de forma que se
unan unas con otras.
De cualquier forma es preferible utilizar el sistema
de conducción por filas que el de cepas aisladas, ya
que facilitan mucho las operaciones de cultivo tales
como el laboreo periódico del terreno, el tratamiento
con herbicidas, la recolección, la poda, etc. Los sistemas
en fila o contraespaldera pueden ser planos o formar
un seto bastante ancho; en el primer caso los tallos
se mantienen en un plano vertical mediante alambres
superpuestos a diferentes alturas; en el caso segundo
se colocan parejas de alambres, más o menos separados
entre sí sobre un plano horizontal hasta un máximo de
70-80 cm (40 cm a cada lado de la línea media de la
hilera).
5.4. LABOREO DEL SUELO.
El suelo se debe mantener libre de malas hierbas para
eliminar la fuerte competencia hídrica que éstas establecen
con el frambueso y por tanto evitar la consiguiente
reducción de la productividad. Junto con las labores
superficiales al terreno también se interrumpe la evaporación
del suelo a través de los vasos capilares. Es importante
que la labor no sea demasiado profunda ya que las raíces
del frambueso son muy superficiales ya que se desarrollan
en los primeros 25 cm del suelo. Una profundidad de
10 cm por el centro de las calles y de 5 cm en las proximidades
de las plantas es suficiente. Si la labor se realiza
durante el invierno se pueden incorporar al terreno
los abonos orgánicos y minerales.
5.5. CONTROL DE MALEZAS.
A parte del laboreo del terreno como método físico de
eliminación de malas hierbas, es posible realizar un
desyerbado químico mediante la aplicación de herbicidas
de larga persistencia como simazina, atrazina o diuron,
distribuidos en superficie o el casoron en forma granulada.
En los suelos sueltos o en las calles donde se realizan
periódicamente cavas mecánicas, es conveniente no utilizar
herbicidas de larga persistencia, ya que se corre el
riesgo de ponerlo en contacto con las raíces de los
frambuesos. Por ello se recomienda emplear herbicidas
de contacto como paraquat o diquat.
5.6. CUBIERTA INERTE (MULCHING).
Para conservar la humedad del suelo y reducir la actividad
de las malas hierbas se puede recurrir a extender superficialmente
materiales inertes de distinta naturaleza sobre el suelo,
es el llamado mulching. Normalmente se emplea paja,
virutas o serrín de madera o residuos de industrias
alimentarias. Estos productos también ayudan a enriquecer
el terreno en materia orgánica. El espesor del mulching
ha de ser al menos de 15 cm y cada año es preciso añadir
material nuevo sobre el viejo, para sustituir la parte
que se ha degradado por la acción de las bacterias del
suelo. El empajado también ayuda a evitar la erosión
y lavado del terreno en las plantaciones en pendiente.
Normalmente con la aplicación de esta técnica se favorece
el grosor y sabor de los frutos.
5.7. PODA
La poda del frambueso es muy sencilla y se puede resumir
en tres simples operaciones:
1) Eliminación de los ramos que han fructificado.
2) Aclareo de la vegetación nueva, con la eliminación
de los rebrotes demasiado débiles o los excesivos en
número.
3) Rebaje de los rebrotes destinado a producir la nueva
cosecha.
Desarrollada la planta en forma de matorral, después
de suprimir desde la misma base los vástagos que ya
han dado fruto, se escogen 6-8 de los más vigorosos,
eliminando el resto y despuntando la mitad muy largo
y la otra mitad muy corto, para dar lugar a una fructificación
escalonada, tratándose de las variedades no remontantes,
por medio de la cual podrá equilibrase la vegetación
con la producción de fruto, lográndose una cosecha desde
junio hasta finales de agosto.
Respecto a las variedades bíferas o de dos estaciones
se podará corto entre los 60-70 cm, por medio de la
cual se obtendrá una fructificación en otoño en los
ramos del mismo año y otra en verano del año siguiente.
La poda debe realizarse en variedades no remontantes
a partir de noviembre y en las remontantes a mitad del
invierno, y a una altura de un metro.
6. ABONADO
Una plantación de frambuesa agota mucho el terreno y
por esto, pasados ocho o diez años conviene a veces
arrancar las plantas. Se necesita siempre un fuerte
abonado de plantación y otro de conservación cada dos
años, con abonos artificiales.
Los experimentos hechos respecto de los abonos en una
plantación de frambueso se pueden resumir en:
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Son indispensables abonos frecuentes y abundantes
para frambuesa.
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Abonado abundante para que la plantación de frambuesa
dure hasta los veinte años.
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Si falta alguno de los tres elementos fundamentales
(N, P, K), la producción disminuye rápidamente.
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El
nitrógeno influye en el desarrollo de los vástagos;
si falta fósforo o potasio, las ramas crecen cortas,
las yemas se desarrollan poco, el leño madura
mal y la planta es más sensible a heladas.
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El
nitrógeno y el potasio influyen en el desarrollo
y producción de los frutos.
Para
mantener un buen nivel de materia orgánica en
el suelo se recomienda realizar aportes anuales
de 15-20 Tm/ha de estiércol bovino o de 10 Tm/ha
de gallinaza. También se puede emplear 10 Tm/ha
de paja troceada. La fertilización mineral puede
realizarse aplicando sulfato amónico o nitrato
de calcio (400 Kg/ha) o urea (150-200 Kg/ha).
Una aportación anual en primavera de un abono
del tipo 10-10-10 a una dosis de 500 kg/ha puede
ser suficiente para asegurar una buena disponibilidad
de elementos fertilizantes a la plantas en cultivo.
7. RIEGO
El frambueso, por su gran evaporación y transpiración,
precisa de riegos ligeros por aspersión durante
los meses de verano. De estos riegos sólo deben
darse los estrictamente necesarios, por ser las
raíces muy sensibles a la humedad del suelo y
resentirse de la más ligera sequía, lo que puede
ser causa de la muerte de la flor o del ramillete
fructífero.
8. PLAGAS
8.1. ÁFIDOS O PULGONES.
Aparecen sobre los brotes tiernos colonizando
el envés de las hojas apicales que se arrollan
como consecuencia de las picaduras. Sus daños
directos no son importantes pero pueden ser portadores
de numerosas virosis. Destaca Amphorophora rubi,
pequeño áfido de 3 mm de longitud y color verde
amarillento. Su control es posible mediante pulverizaciones
a base de sulfato de nicotina y la utilización
de insecticidas sistémicos como Thiodam, Systox,
etc. Se ha observado que las plantas más vigorosas
son menos atacadas por lo áfidos, probablemente
porque los brotes más suculentos y lozanos no
son apetecidos; por ello, todas las prácticas
culturales capaces de promover una vegetación
vigorosa constituyen un buen método de lucha preventiva.
También se pueden emplear trampas cromáticas amarillas.
8.2. AGALLAS DEL TALLO.
Están provocadas por la larva de un insecto cecidómico,
Lasioptera rubi. Cada larva forma una agalla y
permanece en su interior hasta la primavera siguiente;
la nudosidad que se forma obstaculiza el flujo
de savia y el tallo deja de fructificar. Para
su control basta con realizar una poda invernal
de los rebrotes afectados si la agalla está en
posición basal, o bien cortarlo por debajo de
la nudosidad si ésta se encuentra en posición
apical. Los ramos afectados deben ser quemados.
8.3. DESCORTEZAMIENTO DEL TALLO.
Las larvas del insecto Thomasiniana theobaldi
provoca excoriaciones y manchas violáceas en la
corteza de los brotes. La corteza se agrieta y
las zonas expuestas son vía para el ataque de
numerosos hongos (Verticilium, Fusarium, etc.).
Como lucha se aconseja tratar el suelo con insecticidas
tipo Aldrín, en el mes de abril, cuando van a
aparecer los adultos de la primera generación,
ya que es en el suelo donde las larvas adultas
realizan un pequeño capullo, de donde emergen
más tarde los adultos.
8.4. ANTÓNOMO DE LAS FLORES.
Es un pequeño coleóptero curculiónido de color
negro que daña las flores del frambueso, ya que
corta su pedúnculo y pone los huevos dentro de
los botones florales. La larva se desarrolla en
el interior de la yema floral, alimentándose de
sus tejidos. Generalmente los tratamientos empleados
son los mismos que para combatir los gusanos del
fruto.
8.5. GUSANOS DE LOS FRUTOS.
Los coleópteros Byturus tomentosus y Byturus fumatus
ocasionan graves daños en los frutos, haciéndolos
no comercializables. Los adultos ponen un suelo
huevo por flor de donde emergen unas larvas amarillentas
y pelosas que se nutre del receptáculo del fruto,
perforándolo con numerosas galerías. También se
alimentan de algunos frutos antes de su maduración.
La lucha debe realizarse antes de que los adultos
pongan sus huevos, a finales de abril, cuando
los botones florales está todavía cerrados. Se
pueden emplear productos a base de Servín, Diazinon
o Guthion.
9. ENFERMEDADES
9.1. CANCRO DEL TALLO.
Es una enfermedad causada por el hongo Didymella
applanata que puede provocar graves daños
en los frambuesos. La enfermedad comienza a manifestarse
en los rebrotes jóvenes hacia junio-julio, en
torno a las yemas, en la zona del nudo, se observan
manchas violáceas que poco a poco se alargan,
mientras que las hojas se amarillean y caen dejando
el pedúnculo unido al tallo. Los ramos del fruto
que han sufrido el ataque al año siguiente son
débiles, con brotes basales amarillos y poco desarrollados,
que frecuentemente se secan antes de florecer.
Para su control se recurre a la lucha química
mediante tratamientos con polisulfuro de bario
durante el invierno y con Captan cuando las flores
están en botón durante el periodo de actividad
vegetativa.
9.2. ROYA.
En los climas de atmósfera húmeda pueden verse
las hojas salpicadas por unas pústulas causadas
por el endoparásito Phragmidium rubi idaei,
que puede provocar la caída de la hoja y la desecación
de la flor y del fruto. La enfermedad es conocida
por roya, la cual debe prevenirse al menor síntoma
a base de caldo bordelés un tanto débil, o por
medio de criptogamicidas de síntesis orgánica.
9.3. VERTICILOSIS.
Esta enfermedad provocada por Verticillium
alboatrum ataca preferentemente al frambueso
negro, pero también resulta perjudicial para el
rojo. El parásito vive en el terreno y ataca provocando
marchitez debida a la oclusión del sistema vascular
de la plata por la parte del micelio del hongo.
Se manifiesta en aquellas plantaciones de frambuesos
precedidas de cultivos hortícolas, de cerezo o
de albaricoquero que han sufrido esta enfermedad.
Las plantas afectadas dejan de crecer, las hojas
se marchitan y amarillean o se vuelven de color
oscuro. El tallo de los brotes jóvenes se vuelve
de color azul oscuro. No se conoce método de lucha
eficaz pero se puede recurrir a la lucha preventiva,
con fumigaciones del suelo antes de la plantación
utilizando productos a base de Vapam, Cloropicrina
o Metilbromida.
9.4. PODREDUMBRE GRIS DE LOS FRUTOS.
El agente de esta enfermedad es Botrytis cinerea
que encuentra las condiciones ideales de desarrollo
en ambientes húmedos. En la época de la maduración
se manifiesta una pequeña mancha blancoamarillenta
sobre el fruto; en poco tiempo el moho se extiende
a todo el fruto y contamina también a los vecinos.
En la recolección es preciso descartar los frutos
afectados, ya que si se ponen en contacto con
los sanos pueden infectarlos. Para su control
se puede emplear Captan siempre respetando los
plazos de seguridad dados por el fabricante.
9.5. CANCRO DE LAS RAÍCES.
Es una enfermedad bacteriana que causa sobre las
raíces (Agrobacterium tumefaciens) o en
el cuello (Agrobacterium rubi) gruesas
excrecencias agalliformes, que a veces superan
las dimensiones de la nuez. Los daños pueden ser
notables ya se obstaculiza la circulación de la
savia en la planta, provocando su muerte o bien
permanecer débiles y escasamente productivas.
El agente patógeno penetra en los tejidos de la
planta a través de heridas. Para su control hay
que eliminar aquellas plantas de vivero con síntomas
evidentes y podar y quemar aquellas partes infectadas
que se encuentren en las plantas adultas, desinfectando
las tijeras después de cada corte con una solución
acuosa al 10% de lejía común.
10. RECOLECCIÓN
Los frutos del frambueso se recogen cuando están
bien maduros y han perdido toda su acidez. La
frambuesa debe tener una coloración brillante,
así como una discreta consistencia de la pulpa;
si esta es demasiada blanda debe eliminarse. En
el momento justo de su maduración la frambuesa
se separa fácilmente del receptáculo. Dado el
escalonamiento de la maduración, la recolección
se realiza en diversas pasadas con un turno de
3-4 días.
Para la recolección de las frambuesas de mesa
hay que tener cuidado de no estropear los frutos.
Para ello se llevan al campo cestillos con tapa,
capaces de contener medio kilogramo y el operario
dobla la rama del fruto hacia la cesta colocada
en el suelo, corta con las tijeras los frutos
dejando un poco de rabillo y los hace caer directamente
en el cesto.
Los frutos destinados a la industria se recogen
también maduros, aunque la recolección suele ser
mecánica. Las máquinas empleadas son de grandes
dimensiones, trabajan a caballo de las hileras
y exigen la presencia de 5-6 personas, de las
que dos se dedican a la conducción de la máquina
y las otras a la selección de los frutos. La hilera
se peina por medio de dos altos rulos cilíndricos
provistos de largos dientes metálicos que sacuden
los tallos haciendo caer los frutos maduros sobre
una plataforma retráctil. Mediante chorros de
aire se eliminan las hojas y cuerpos extraños
y los frutos llegan limpios a una larga lona móvil
donde se realiza la selección final.
Una plantación de frambuesa empieza a dar frutos
con normalidad a los tres años, obteniéndose unos
rendimientos medios que oscilan entre los 40-70
kg por área.
11. BIBLIOGRAFÍA
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de frutales y arbustos frutales. Ed. Hemisferio
Sur. Montevideo. Uruguay. 982 pp.
JUSCAFRESA, B. 1986. Árboles frutales. cultivo
y explotación comercial. Ed. Aedos. Barcelona.
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Madrid. 131 pp.
RIGAU, A. 1979. Cultivo de los frutales. Tomo
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