En
el tema comercial, el precio se mantiene atractivo en todo el
año, en especial en los meses de verano, otoño e invierno. Esto
hace que si bien es un rubro de alta inversión, el costo de
una hectárea de frutilla se estima entre 10 y 15 mil dólares
americanos, la rentabilidad es una de sus características más
notorias, así como la rápida recuperación de la inversión hace
a la frutilla
un cultivo atractivo para los granjeros.
El valor total del negocio de la frutilla en el Uruguay
teniendo en cuenta, el área, los rendimientos y los precios
del producto, se puede estimar en unos 7 –9
millones de dólares.
Frambuesa,
moras e híbridos
La
frambuesa, moras e híbridos son el segundo berry en importancia,
después de la frutilla
en relación al consumo interno, no así en relación a
la superficie cultivada
dado que en el
transcurso del año 2003-4 ha sido superada por la superficie
plantada de arándanos.
No
existen datos definitivos sobre la superficie cultivada, la
estimación es aproximadamente
15 has, pero en
franco crecimiento. Hasta el momento
la producción se realiza en superficies promedio inferiores
a media hectárea, las nuevas plantaciones son de desarrollo
mayor y con un enfoque empresarial que trasciende lo familiar.
Actualmente hay interés en desarrollar el cultivo, dado que
debido a la baja oferta el precio logrado en el mercado interno
es sumamente atractivo, situación que tiende a estabilizarse
con el aumento de la oferta.
Los rendimientos promedio en frambuesa son
6 a 7 toneladas por hectárea siendo las variedades de
frambuesa cultivadas más comunes; Heritage, Autumn Bliss , Framita y Ruby entre otras .
El
destino de la producción es fundamentalmente el consumo en fresco
y se realiza directamente por los productores a supermercados,
catering y fruterías especializadas.
La importación de frambuesas y moras se ha realizado desde Chile
en volúmenes muy reducidos, generalmente para dar cumplimiento
a la industria láctea y gastronómica
La
limitante fundamental en el desarrollo del cultivo es el alto
costo del plantín de producción nacional tanto sea micropropagado
o no, que sumado a los costos de producción ha enlentecido la
puesta en marcha de estos berries.
En el año 2000/2002 se registraron importantes lluvias que llevaron
a la muerte de las mayores plantaciones existentes debido a
su baja tolerancia al anegamiento y a que la mayoría de los
cultivos se realizaban en suelos pesados típicos de la zona
frutícola.
Un grupo de productores está promoviendo el consumo y difusión
del rubro organizando en marzo del 2004 la 1ª Fiesta Nacional
de la Frambuesa.
Arándanos
Los
arándanos en Uruguay son de historia muy reciente, y fueron
introducidos comercialmente por una familia para el consumo
de su establecimiento, desde el año 1988. La introducción de
variedades con fines experimentales data del año 1980.
Transcurren casi veinte años antes de que tome impulso este
rubro debido a los resultados espectaculares de la producción
en Chile y Argentina que han estimulado las propuestas productivas
de inversores del y externos al sector frutícola.
El
esquema productivo que se está utilizando cuenta con las máximas
tecnologías disponibles en la región. La propuesta
es llegar a las 100 has en el año 2005 en todo el país,
hoy la cifra se encuentra cercana a las 25 has de plantaciones
nuevas de arándano
alto. El objetivo es entrar al mercado internacional con
fechas de cosecha que permitan alcanzar los picos máximos de
precios de noviembre – diciembre. No hay propuestas de cultivos
de ojo de conejo.
Se
han realizado cuidadosas exportaciones experimentales vía aérea
con buen empaque, logrando la calidad poscosecha requerida por
los mercados internacionales, lo cual es promisorio para el
desarrollo del cultivo.
Las
condiciones agroclimáticas permiten la instalación del cultivo
en prácticamente todo el país, con diferentes potenciales productivos
. Actualmente se están perfilando dos zonas claramente diferenciadas,
la zona sur que abarca desde Maldonado a Colonia y la litoral
y norte, Paysandú, Salto y Tacuarembo.
La
principal restricción a levantar es la escasa disponibilidad
de plantas de origen nacional en volúmenes suficientes para
abastecer la demanda proyectada. Son varios los viveros nacionales
y de la región que están proyectándose en la producción de plantas
de arándanos en el país.
Y
la respuesta al título de este artículo, donde nos preguntamos
si Uruguay es capaz de salir de su letargo en la producción
de berries es SI.
Porque
confiamos que los empresarios van a
poner todo su empeño en integrarse a esta corriente de
producción de berries de contraestación, capitalizando los aciertos
y el camino ya recorrido por los países de la región, con el
apoyo del sector profesional e institucional.
Ing. Agr. Cristina Monteiro
Coordinadora de Berries
del Uruguay