Zen o el arte de la sorpresa

    Quien se haya interesado por acercarse a los fundamentos del budismo, sin duda encontrará en el Zen y sus métodos algo que no termina de comprender. No posee un cuerpo de doctrina explícito, pues la mayoría de sus desarrollos se encuentran en mondos y koans que parecen triviales, cuando no humorísticos. A los cuales se agregan haiku, pinturas y grabados de una temática repetitiva y monótona. Via esotérica, fraude, Weltanschaung, creencia, iconoclasia? Que es pues, el budismo en su vertiente Zen? Si pudiera definirlo en una sola idea diría parafraseando a Octavio Paz: En el Zen las respuestas están demás, porque las preguntas están demás....

    Y su método? Es simple y riesgoso. Llevar al iniciado a expander al máximo su mente, enfrentándolo a un problema que no tiene solución: el koan. Algo así como demostrar que es imposible volar insistiendo en volar. E Icaro en este caso es el alumno, pero todavía no lo sabe.

    Y cada vez que concurre al maestro en busca de ayuda, que hace éste? Muy sencillo. Lo sorprende. Ya sea con una absurda respuesta a una pregunta o comentario esbozado por el discípulo sobre el sentido del koan que se le encomienda resolver, un golpe, un gesto señalando la luna o a una hormiga en el suelo, un silencio indiferente, una carcajada, una acrobacia: el discípulo queda confundido, desconcertado y por un momento su mente deja de hablar...

    Otra paradoja más. Por una parte se le indica buscar una respuesta a un problema y cada solución que encuentra es descartada sin que pueda saber porque. Cada vez que le lleva al maestro, una llave para abrir la puerta, éste cambia la cerradura! Y luego de repetirse el proceso una y otra vez se da cuenta que ha olvidado la pregunta! Todas las certidumbres se derrumban. Situación un tanto incómoda por cierto.

    Pero aquello que no se busca es lo que se encuentra. En esos breves instantes en los que el discípulo sorprendido por el maestro, deja de pensar, es decir, abandona los contenidos de su mente, ha despertado del sueño, de la ilusión en la que estaba preso.

    Al percibir su mente como forma o vacío, al percatarse de su existencia y de que ésta es una construcción que el mismo ha creado, puede desprenderse de sus contenidos y liberarse de ellos. Entonces y sólo entonces podrá ver lo que hay mas allá de ella. Y que hay mas allá de la mente? Es obvio. Para saberlo, lo mejor es preguntárselo a un maestro Zen...

 



Cuanto más hablas de Zen, más enmudece el Zen.
Cuanto más te ocupas del Zen, menos se ocupa del Zen de ti.
Cuanto más tratas de comprender el Zen, más incomprensible se vuelve el Zen.
Cuanto más te acercas al Zen, más se aleja el Zen de ti.
Cuanto más preguntas sobre el Zen, menos respuestas te da el Zen.
Pues,
Si no hablas de Zen, más te hablara el Zen a ti
Si no te ocupas del Zen, más se ocupara el Zen de ti.
Si no tratas de comprender el Zen, el Zen se hará entender por si.
Si no te acercas al Zen, más se acercara el Zen a ti.
Si no preguntas sobre el Zen, más respuestas el Zen te dara a tí.

Y como cuanto más escribas sobre el Zen, más blanco se volverá el papel de la hoja que está frente a ti....






Carlos Fleitas

Escrito en memoria de Alan Watts

El lector puede consultar las siguientes obras que han inspirado este breve ensayo:
Alan Watts: Las filosofías de Asia Ed.Edaf/Madrid 1996
Alan Watts: El espiritu del Zen