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Para conocer el Tao es necesaria la observación, que es posible siempre y cuando exista receptividad en la mente. Para el navegante, conocer las mareas, las corrientes, los vientos. Para el ebanista, los planos mas apropiados para cortar y los puntos mas adecuados para ensamblar. Para el atleta el ritmo de la respiración, el manejo de la energia y la estimación de sus propios recursos. Para el cocinero, la naturaleza de los alimentos, la proporción exacta de los condimentos. Para la relación, las necesidades y características más profundas de los seres humanos. Wu-Wei.* Hacer sin forzar, actuar sin esfuerzo, no ir a contra-corriente, como alguien que lanza una flecha a contra-viento, o que intenta arrastrar un bote en la arena. Wu-Wei. No-Hacer. Que nada tiene que ver con una paralización, inhibición de la acción, indolencia o indiferencia por los seres humanos o la naturaleza. Por el contrario, como dice el proverbio taoísta: "Actúa con rectitud. Actúa con la totalidad de tí en el momento preciso en que se requiere la acción, en vez de lanzarte ciegamente, como una pieza de maquinaria sin control, en medio de la rueda de las cosas, por el solo afan de hacer algo." Wu-Wei es también ritmo, pues el Universo es una alternancia de ritmos. Yin-Yang. Que no son opuestos. Sino también alternancia de rítmos. Cósmicos. Reposo-movimiento, luz-sombra, elevación-descenso, expansión y contracción. El uno presupone al otro, no es posible sin el otro y coexiste con el otro. Como un pájaro que vuela y se posa, vuela y se posa. El Tao es ritmo. De allí que aquel vive de acuerdo con el Tao, no se aparta de la alternancia de los ritmos de su propio cuerpo, de su propia mente, de los ritmos cósmicos. Se sienta y contempla cuando así lo desea y en el momento apropiado, en el momento en que ésto surge por si mismo. Camina cuando así le place, bebe cuando tiene sed. Se complace con la actividad de la mente cuando esta lo requiere. Lo hace todo sin esfuerzo y sin forzar a nadie ni a nada, incluyéndose a él mismo. Sin disciplinar ni disciplinarse. Aprovecha las energías ambientes y las de su propio organismo cuando es el momento de la acción. Se aquieta cuando éstas vuelven al reposo. Tzu-Jan. Espontaneidad.** Acción sin pensamiento psicológico. Acción sin objetivo alguno. Sin meta ni propósito. Sin codicia, por lo tanto sin acumulación. Como cuando caminamos por el simple gusto de caminar, miramos el cielo estrellado sin otro propósito que el contemplar, nos deleitamos con el movimiento del viento en las copas de los árboles sin otro propósito que observar su misterio y elegancia. Cantamos o hacemos Tai-Chi-Chuan por el encanto del sonido y del movimiento físico, de la fluencia y armonía, sin la interferencia del deseo de logro alguno. Acción centrada en el presente, que significa estar totalmente presente, en donde desaparece el tiempo sucesivo, que es creación del pensamiento humano. El pasado, el presente y el futuro. La ilusión de la continuidad. Ahorasiempre (nowever)***. Pues en que otro momento se puede estar? De modo tal que la acción no genera efectos. Se disuelve en si misma y desaparece. Tzu-jan. Naturalidad.La confianza en la inteligencia del organismo. En su capacidad de auto-regulación y auto-conducción.
Te. El modo de conducirse en
concordancia con el Tao. Lo
que supone un alto grado de flexibilidad y ductilidad vital.
Que es la contrapartida a la fijeza que se opone a la
fluencia, que es el corazón del Tao. De allí que Te encierre
sabiduría y virtud conjuntamente. No interferir con el curso
o el proceso de la vida en su despliege y en
su curso. Plegarse a él. Pues toda resistencia genera
separatidad. Todo intento de detenerlo o
controlarlo es no sólo una ilusión, sino un imposible. Por
ende la actitud taoísta es la de una extraordinaria
inteligencia, la verdadera inteligencia, que es aquella que
desprendida de todo sistema, realiza en la virtud del
Té, un modo de vida que no acumula ni desgarra el tejido
del mundo. Es así que los emblemas taoistas son el agua y la
madera sin labrar, fluencia y rusticidad. El agua es la
imagen mas representativa del Tao. Nunca se detiene, llega
al barranco y cae, se vuelve un hilo en un pasaje estrecho,
se ensancha hasta formar el océano, se contrae hasta
convertirse en una gota. Pero si se aparta del curso
principal se estanca y se aleja de la corriente. Te, el modo
de obrar del agua. Te, la madera que permanece sin traza o
huella alguna. Como la mente que permanece vacía, al dejar
fluir todo lo que llega, sin retener nada, sin apegarse o
desapegarse. Tao. Sólo Eso. Tao es Tao. Nada menos, nada
más...
En este trabajo he tomado como inspiración ciertas ideas de
Alan Watts, y en particular su novedosa traducción de los
términos
Wu-Wei y Tzu-Jan como "hacer sin forzar" y "espontaneidad".
En cuanto a "nowever" (ahorasiempre) es un
término introducido por Coomaraswamy.
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