Ukiyo-e

     El Ukiyo-e es el arte japonés del grabado en madera y significa: Imagenes o Pinturas del Mundo que Flota, es decir, del Mundo que fluye y pasa. Su creciente demanda y desarrollo se encuentra en el Periodo Edo (la actual Tokio) de la historia japonesa (principios del siglo XVII), donde comienza a florecer un nuevo modo de vida en las costumbres y en el arte bajo el impulso de los mercaderes en pleno ascenso social, que se convierten en sus patrocinadores. Florece el teatro Kabuki, el teatro de muñecos, el culto a los placeres sensuales, el bijin-ga o retratos de mujeres de reconocida belleza, así como de cortesanas y geishas de las casas de placer, objeto del arte de Utamaro Kitagawa.

     El Ukiyo-e reflejará este mundo caleidoscópico que surge con un fuerte empuje. De allí que sus grabados se dirigan siempre a representarlo, sin dejar de lado temas que siempre habían sido objeto de preferencia por los artistas, como ser la pintura de paisajes o escenas de la naturaleza. Sin embargo, los retratos de mujeres, la vida en las casas de placer y los actores del teatro Kabuki son el blanco preferido de los artistas y la demanda continua por parte del público. Y al comenzar a crecer la edición literaria, ésta es acompañada por ilustraciones artísticas provenientes del arte del mundo flotante.

Hokusai y Sharaku: la impermanencia de la permanencia
I

      Katsushika Hokusai (1760-1849) fue uno de los más destacados paisajistas del Ukiyo-e. A lo largo de su vida tomó varios seudónimos artísticos que reflejan las características de su pasión por la pintura. Su verdadero nombre era Tokitarô y su primer seudonimo fue Hokusai ("Estudio Norte"). Luego tomó el de Gakyôjin ("el hombre loco por la pintura") y finalmente Iitsu ("un año de edad nuevamente") haciendo referencia al comienzo del segundo ciclo de 60 años. Su vida es sumamente fecunda en su producción artística y rica en sucesos y cambios. Su obra maestra es el libro con ilustraciones: Fugaku hyakkei ("100 Vistas del Monte Fuji") y las "36 vistas del Monte Fuji".

     Esta serie de Hokusai, muestra un interminable conjunto de paisajes, caravanas, columnas de campesinos, escenas de trabajo y las variaciones que traen las estaciones en la naturaleza. Todas tienen como testigo inmóvil al Monte Fuji, estático y majestuoso. Si bien las pinturas pueden parecer cuadros fijos, cobran un extraordinario movimiento al recorrerlas como una serie. Dinámica del acontecer humano y cósmico-natural que se sucede sin pausa en su constante devenir.

     Una observación cuidadosa permite percatarnos que la montaña, que parecería ajena a toda mutación, presenta mil rostros, claudicando su aparente identidad a través del espacio y el tiempo. Tiempo que Hokusai, en forma magistral, introduce como la clave del constante fluir y que ya no representa un absoluto, sino por el contrario una discontinuidad que sólo puede abstraerse mediante una mecanismo mental.

     No es pues la fijeza del Monte Fuji como testigo de la impermanencia lo que el Gakyôjin retrata. Es el tiempo como constante devenir el que gobierna su arte. Pues si algo permanece es la impermanencia como referencia última, que es la única lógica que sostiene el Universo y sus manifestaciones. Porque su poesía y sus leyes son un proceso y no la estática con que la mente humana, -en sus tendencias cristalizadoras-, lo visualiza. Imagino a Hokusai como un cazador de mariposas, sólo que en su caso el blanco es el tiempo, esa desconcertante discontinuidad que todo nos ofrece y todo nos lo quita, en su constante movimiento.



II

     Edo., l794. Años antes de que Gakyôjin, publique sus Fugaku Hyakkei y mientras aún está aprendiendo su arte, aparecen en un lapso de sólo 10 meses, la producción de 140 láminas de Ukiyo-e, con la autoría de Sharaku. De esas pinturas, 136 representan personajes del teatro Kabuki. A lo largo de ese tiempo, la calidad artística y técnica de la producción de Sharaku, muestra una acelerada evolución que tiende a la maestria.

     Pasado ese lapso Sharaku no pinta nada más. Y lo increible: simplemente desaparece...! Nada sabemos de él, ni su antes ni su después, ni el color de sus ojos, ni su estatura, ni sus hábitos cotidianos, ni siquiera sus más íntimos caprichos! Sólo conocemos su producción de 140 grabados, que en su absoluta mayoría representan personajes del Kabuki. Sharaku, ni siquiera sabemos si ese era su verdadero nombre!

     Y cual es el canon de su arte? El leit-motiv que aparece claramente representado es el del humor. Sonrisas llenas de vivacidad y cuando no de cierta ironía, florecen por doquier en los rostros de sus retratos de personajes del Kabuki. Pero no se trata de un un humor hilarante, expansivo. Se aproxima más a una visión llena de una sabiduría implícita acerca del mundo y de la vida. La sonrisa Zen que comprende que de algun modo el acontecer humano no es una dramática sino una ingeniosa comedia de malentendidos.

      Quizás, el propio Sharaku veia en ello el rostro de la impermanencia. Nada es necesario salvar en la memoria, pues en la apoteosis de la comprensión, todo es relativo y pasajero, nada deja traza o marca, a pesar de los esfuerzos de los seres humanos en expander su subjetividad para inmortalizar su efimera presencia. Y fue el propio Sharaku al desaparecer y no dejar huella alguna de su persona, el que testimonió con su propio ejemplo no sólo la impermanencia del ego, sino la inutilidad de toda subjetividad ejemplificante. Sólo queda su obra y en ella la sonrisa ante el espectáculo humano, comprensión última que no le resta dignidad, sino que por el contrario, lo coloca en su verdadera significación.

 

por Carlos Fleitas

Hay varios sitios Web de interés para el lector referidos a este tema.

Para una visión detallada del Ukiyoe recomiendo el siguiente:
Viewing Japanese Prints

Si busca información sobre Hokusai, el período Edo, y el Ukiyo-e la puede encontrar en el Museo Británico de Londres
Hokusai

En cuanto a Sharaku, puede encontrar sus grabados y comentarios sobre su "misterio" en el siguiente sitio Web
Sharaku Home

Para conocer una muestra en general de Ukiyo-e recomiendo el Instituto de Arte de Minneapolis que contiene una excelente colección. ArtsMIA