Reflexion sobre el cambio climático global por acción humana


En su trabajo: "Que es una civilización" Ananda Coomaraswamy, llega a la conclusión que industrialismo y civilización son incompatibles. Las sociedades modernas, según él, se distinguen de las tradicionales en forma contundente. "Por una parte, la tradición inspirada rechaza la ambición, la competición y los modelos cuantitativos; por otra nuestra "civilización" moderna se basa en las nociones de progreso social, de la libre empresa y de la producción cuantitativa. La primera (la tradicional) considera las necesidades del hombre, que "son pocas aquí abajo"; la otra (la moderna) considera sus apetitos, a los cuales no puede ponerse ningún límite, y cuyo número se multiplica artificialmente con la propaganda" "Ciertamente, el manufacturero para el provecho debe crear un mercado mundial siempre creciente para los excedentes producidos por aquellos a quienes el Dr. Schweitzer llama los "hombres sobreocupados." Agrega mas adelante: "Fundamentalmente es la obsesión del comercio mundial, que hace de las "civilizaciones" industriales una "maldición para la humanidad", y la obsesión del concepto del progreso industrial, "en línea con la empresa de la civilización manufacturera", lo que ha provocado y provocara el surgimiento de las guerras modernas; sobre este mismo miserabilizado suelo han crecido imperios, y por esta misma codicia inclemente han sido destruidas innumerables civilizaciones... " Finalmente llega a afirmar que: "...el industrialismo "el mammon de la injusticia" y la civilización son incompatibles (1)

Es a partir de la Revolución industrial en Occidente, que lentamente comienza la utilización de fuentes de energía, métodos y procesos de producción que son los responsables del actual Calentamiento Global susceptible de provocar un cambio climático de proporciones impredecibles. Todo podría haberse encauzado de otro modo. Pero la codicia, la ambición, la voracidad, el producción y consumo abusivo de bienes y servicios propios del industrialismo occidental, que también se ha extendido a Oriente, la idea de que la naturaleza es sólo un conjunto de "recursos" a extraer y consumir, la propaganda y la manipulación maliciosa de la información, el ocultamiento de la verdad mediante la técnica deliberada del eufemismo, la negligencia, la negación y el egoísmo del ser humano que abusa de lo que extrae y vierte en la naturaleza y que supone que esas acciones no tienen consecuencia alguna sobre la vida de todos los seres en el planeta incluyendo los ecosistemas, han encontrado en el industrialismo desenfrenado, terreno fértil para su despliegue.

Porque lo que esta esencialmente en cuestionamiento es un modo de vida, propio de una ideología del "desarrollo" o "crecimiento" basada en un falso concepto de evolución de las sociedades y que sólo tiene como ídolo la satisfacción hasta el hartazgo de los apetitos y sus caprichos. Pues ni siquiera es posible el "desarrollo sustentable" de no mediar una transformación en el modo de vida propio de las sociedades industrializadas. Es fácil coincidir en que se necesitan mejores condiciones de vida (alimentos, vestimenta, vivienda, educación, salud), para aquellos que apenas sobreviven sufriendo una pobreza material extrema, aunque esto no pase de una mera declaración verbal. Pero en lo que no logramos (¿o no queremos?) coincidir es en que debemos hacer concesiones y renuncias en nuestro modo de vida "desarrollado". Quien de nosotros está dispuesto a repetir con Sócrates que cuando se paseaba por el mercado en Atenas decía: ¡Cuantas cosas hay que no necesito!. De este modo el ser humano -al contrario del mundo natural del cual es integrante indisociable por más que intente negarlo- está creando (como siempre lo ha hecho) futuro, que es la verdadera fuente de su desdicha y sufrimiento en todas las dimensiones posibles, desde el comienzo de su existencia como especie.

Desde la más remota antigüedad los sabios han mostrado por una parte, que el deseo humano es en última instancia insatisfascible, por más que intente nutrírsele a través de todos los placeres imaginables o con la inmensidad de objetos y servicios de producción industrial, que hoy se ofrecen con el engañoso eufemismo al llamado "mercado libre". Por otra parte, los sabios han insistido en la necesidad de refrenar, de dosificar el deseo de "algo más", la fantasía de algo que de ser obtenido proveería al individuo de un mayor bienestar, cuando no, de una plenitud total. Era Bertrand Russell el que afirmaba: "Se olvida que una parte indispensable de la felicidad es carecer de algunas de las cosas que se desean." (2) La conclusión es simple, somos el asno que camina detrás de una zanahoria que nunca alcanzará a comer totalmente, sino sólo mordisquear de vez en cuando para perpetuar la ilusión de que mantenerse en movimiento, propio de la falsa noción progreso, es el camino al paraíso en la Tierra... Y lo más dramático aún, es que los que conducen el carro del cual tira el asno, no parece importarles en absoluto, que nuestro destino sea adverso, pues sólo le interesa acumular riqueza y poder.

Se trata de ciertos poderes político-económicos que sólo trabajan para su propio beneficio y es pertinente recordar las palabras del Dr. Jacques Lacan: "Sin duda ser negociado no es, para un sujeto humano, una situación rara, en contra de la verborrea que se refiere a la dignidad humana, incluidos los Derechos Humanos. Todos, a cada instante y a todos los niveles, somos negociables, puesto que lo que nos entrega toda aprehensión un poco seria de la estructura social es el intercambio. Todos sabemos que la política consiste en negociar, y esta vez, al por mayor, por paquetes, los mismos sujetos, llamados ciudadanos, por centenares de millar."(3) Estas palabras parecen describir perfectamente el estado actual de cosas, pues hay quienes sostienen que finalmente parte de la humanidad sobrevivirá por adaptación aunque el cambio climático sea de alto impacto, cualesquiera sea su causa, o simplemente lo niegan. Pero omiten decir lo que me temo que realmente esté en juego: que millones de personas están siendo "negociadas", o mejor dicho, destinadas a ser sacrificadas por dichos poderes, ya sea por negligencia, complicidad, omisión, indiferencia o cálculo deliberado.

Y tan es así, que el industrialismo desenfrenado, destruyendo, (mediante la colonización y la extensión del comercio a nivel mundial de sus excedentes), las economías locales y artesanales que habían logrado en una evolución armónica que les tomó siglos un equilibrio social, en el sentido de que todos podían satisfacer la necesidad básica de nutrirse, ha logrado lo contrario a las bondades que sus voceros proclaman, a saber: que la mayoría de la población mundial se encuentra desnutrida tanto física como mentalmente, en condiciones de vida inadmisibles. El Dr. Schweitzer -citado por Coomaraswamy- escribía que "es muy difícil llevar a su plenitud una colonización que signifique al mismo tiempo una verdadera civilización. La edad de la máquina ha traído a la humanidad unas condiciones de existencia que hacen difícil la posesión de una civilización. La agricultura y la artesanía son el fundamento de la civilización. Siempre que el comercio de la madera es bueno, una hambruna permanente reina en la región de Ogowe. Ellos viven de arroz importado y de alimentos en conserva importados que compran con los ingresos de su trabajo haciendo imposible con ello la industria hogareña"(1)

De allí que Gandhi confiase sólo en la rueca, como matriz de la economía de la India, intentando con ello, ejemplificar las bondades de la economía social tradicional de esa nación, de carácter artesanal y local, porque sabía que la intromisión colonial extranjera, portadora del virus del industrialismo desenfrenado, sólo había traído la destrucción y la ruina de la economía local. Es más, la rueca también simboliza el aspecto espiritual implícito en el trabajo auténtico (laborare est orare) y comunitario, que repara y aquieta los apetitos desmedidos al conectar al ser humano con la sabiduría esencial. Y en esta misma línea se ubica el pensamiento de Coomaraswamy y todo el sentido de sus palabras, cuando afirma sobre la filosofia india del trabajo: "Sabe que la acción viene de Brahma. Aquel que en la tierra no sigue en su giro a la rueda que así gira, vive en vano; por consiguiente, sin apego a sus recompensas, haz siempre lo que debe hacerse, pues, ciertamente, el hombre gana así lo Último"...."Así pues, la sociedad ideal se considera como un tipo de taller cooperativo en el que la producción ha de ser para el uso y no para el provecho, y donde se ha de proveer para todas las necesidades humanas, tanto las del cuerpo como las del alma."(1)

La amarga contracara de todo esto es para nosotros, los seres humanos contemporáneos "desarrollados" e "industrializados", es lo que los antiguos griegos llamaban "lethe", es decir, lo oculto u olvido. Ocultación u olvido, del verdadero sentido de la existencia, que debe ser descubierto por aquel que busca la verdadera liberación de las pasiones y apetitos que sólo conducen inexorablemente al sufrimiento del semejante. Camino a través del cual, es posible mitigar la transitoriedad de la vida humana y el pánico al vacío interior. Camino a través del cual, el ser humano puede abandonar la ilusión de que es un ser separado del Universo, de la naturaleza y de la sociedad. Camino a través del cual, nunca más se sentirá aislado, solo o temeroso del fin de su existencia. Camino a través del cual, le será posible develar el secreto que encierra la creación. La alegría y el regocijo esperan a aquel que lo experimente, y ya poco ha de necesitar, y a nada ni a nadie ha de perjudicar.

El surgimiento, desarrollo y acción de la vida vegetal, sobre una atmósfera en formación, posibilitó la emergencia y evolución de nuevas e innumerables formas de vida, incluida la humana. Miles de millones de años tomaron a un complejo cósmico encender la chispa del fuego prometeico. "Somos una planta, mas no terrestre, sino celeste" decía Platón en su Timeo. Encuentro un profundo significado en ello, un nuevo orden de creación, un don que nos ha sido otorgado a los seres humanos, por la acción de otros seres vivos. Mas no hemos cuidado, ni honrado, algo que se nos entregó en custodia por otro de los reinos de la naturaleza. Pues parecería ser que nos hemos propuesto dañarlo o sencillamente destruirlo, sin recordar que nos fue otorgado para preservarlo y cuidarlo, pues en definitiva no es nuestro, pues como afirmaba Yin Hsi el maestro taoista: "Nada en el mundo me pertenece, ni siquiera mi propio yo"(6)

Todo indica que como ciudadanos contemporáneos "desarrollados" e "industrializados", no conformes con hacer la guerra contra nuestros semejantes, hemos decidido hacer la guerra en forma sistemática al medio ambiente en todas las formas posibles, a los ecosistemas, a los océanos, a los mares, a los ríos, a los recursos hídricos potables, a la biodiversidad, al clima y finalmente al planeta entero. No sé cuál es nuestro prototipo de ser humano actual, si el del Aprendiz de Brujo o el del Pacto Fáustico. Cualquiera de los dos, supone ir más allá de lo que nuestras fuerzas lo permiten y nuestra negligencia ha traído y traerá un intenso sufrimiento, de no mediar una transformación profunda en nosotros, lo que supone una acción ética en el sentido originario que tenía el término para los antiguos griegos: el de morada, el del lugar del habitar del hombre. (4) Sólo a través del cuidado del ámbito al que pertenecemos indisolublemente, podremos entonces, reclamar para nosotros como especie, el carácter de custodios responsables de la Creación.

¿Es posible esta transformación profunda? ¿No será otra ilusión, otra quimera más de las tantas a las que nos hemos acostumbrado a dar fe, moldeando nuestras vidas de acuerdo a ella? Dejo paso a las palabras de Jiddhu Krishnamurti tan apropiadas en este contexto y lo suficientemente elocuentes por si mismas, que no necesitan de ninguna aclaración: "...¿podemos averiguar si es posible que todo eso se termine, de modo que podamos vivir una vida totalmente diferente, que sea libre, en la que la acción no genere desdicha, una vida real, completa y absolutamente en paz? ¿Qué puede uno hacer, al observar todo esto, sabiendo que uno es la sociedad y que la sociedad es uno? Usted es el mundo y el mundo es usted, lo cual no es meramente una idea sino un hecho. Ustedes han creado este mundo por medio de su codicia, de su ira, de su ambición, de su competitividad, de su violencia. Internamente, ustedes son eso; y en cuanto al exterior, ustedes son la guerra, todas estas divisiones...: los blancos y los negros, los prejuicios, el antagonismo, la brutalidad...pero cuando uno se da cuenta, no verbalmente, no como idea, sino como hecho, de que uno es el mundo y de que su responsabilidad para con el mundo es la de comprenderse a sí mismo por completo, entonces la cuestión de qué debe uno hacer tiene un significado muy diferente". (40)

Fuentes

1) Ananda K. Coomaraswamy: "Que es civilización". Cita textual tomada de Ananda K. Coomaraswamy: "Que es civilización". Recomiendo vivamente la lectura de este texto clásico, por su profundidad y erudición. Puede ser bajado de un excelente sitio Web en su versión completa:
Que es civilización

2) Bertrand Russell: "La conquista de la felicidad" Debate Editorial Segunda Edición febrero 2001 Impreso en España, pg 37

3) Jacques Lacan "Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis" Seminario. Barral Editores S.A 1974 Impreso en España pg.17

4) Sobre el significado originario del termino ética, he consultado y utilizado el libro del Profesor Felipe Martínez Marzoa: Historia de la Filosofia Tomo I pg. 103, Ediciones Istmo, Madrid, a cuya lectura remito.

5) Charla de J. Krishnamurti en San Diego, el 5 de abril de 1970.Fundación Krishnamurti Latinoamericana Boletín 61

6)Tao Te King de Lao-Tse Versión y estudio de Antonio Medrano pg. 231 Editorial America Iberica S.A. Madrid


Aclaración sobre esta Reflexión

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por Carlos Fleitas
febrero 2005