Los barcos, los veleros, las proas....
su concavidad,
como un gesto hacia si mismos.
Que puedo decir yo,
sino prologar un golpe súbito de ola...
Pues dejo mi voz,
para el reino de la palabra.
Quiero decir lo imprescindible,
lo necesario,
porque ésta se encuentra,
en el barco súbito del sonido,
que también es el reino del Ser,
donde tengo herencia y final.
Carlos Fleitas