Siempre he creido que mirar una playa,
ahonda la extensión del mar interior.
Por eso me fatigan los corales,
que desatienden el ritmo de las primeras olas.
El azul opone su mirada a la roca rígida,
y a través de los años,
la convierte en espalda curva y sonora.Por eso creo que una playa merece,
el arco curvo de una gaviota,
la diagonal de una estrella,
y el pino largo de una huella.
Carlos Fleitas