Del otro lado de la piel
Del otro lado de la piel, todo es torrente.
Informe, unánime, en desenfreno.
Y cantan, cantan las hilanderías del tiempo,
Inaudibles para lo que fue sonido lleno.
Y se ahuecan los colores,
donde el blanco ya no es príncipe.
Vacuo vacío, genitor, fecundo y pleno.
Bajo el imperio de este polvo,
mi corazón se aquieta sereno.
Y en la estática de esta ausencia,
de lo oscuro me impregno:
aguardando el plenilunio,
caminando entre agua y fuego.
Despojado de la piel,
y la memoria de los tibios pechos,
flotando insomne, viajero en la espiral;
en ésta, mi primera patria me reencuentro.
Carlos
Fleitas