Camino por el parque,
es la estación de los fuegos pálidos,
del verde, el oro y sus espumas,
de las sombras y párpados de la tarde.
Miro hacia el lago de ojos quietos,
y evoco ese otro mar,
El Atlántico, con sus gargantas y sus aceros.
Me detengo y pienso en los contrarios,
que en el Ser se apaciguan:
el sol y la luna, la vida y la muerte, el odio y el amor;
y en su sombra gemelar, el No-Ser
principio creador y negatividad pura,
tejiendo y destejiendo, la trama de este parque,
de estos álamos, de estos cedros,
de estas luces y sus vuelos,
desde las primeras mañanas del tiempo,
hasta la última playa del adiós.
Carlos Fleitas