Las Filosofías de Oriente o el renacimiento de la conciencia
escrito por Carlos Fleitas

 


   Introducción

     El hexagrama número 52 del Chou Chi Ching, tiene como imagen a la Montaña y su instrucción oracular invita al hombre a aquietar su corazón. Imponente y majestuosa, se sostiene a sí misma, estática, firme y sólida, a pesar de los vientos, de los movimientos de la corteza terrestre y de la erosión. Simbolo cósmico-natural que inspira su conducta y lo ampara sosteniéndolo.

     Todas las filosofías de Oriente tienen como núcleo esta intuición. Que la vida humana es más equilibrada si está de acuerdo con las leyes, el mensaje y la inspiración del Universo. Pues ellas surgen en sociedades cosmológicas que ordenan su vida, su arte y su cultura, en concordancia con las mismas. ¡Que distinta concepción a la que considera enemiga a la montaña, como algo a conquistar, un obstáculo o barrera a la acción humana! A la idea que ha catastrofizado nuestro planeta, de que el Universo es algo externo, a veces opuesto y aún enemigo, que es preciso doblegar y conquistar.

   Advaita o lo no-dual

     Es importante destacar, que el pensamiento de Oriente, no es solamente una filosofía más en el sentido habitual del término. Es un *modo de ser, estar y relacionarse con el Universo entero*. No se interpone una distancia con el entorno. No es el yo y lo externo. Y el conocimiento no es intelectual o proveniente del ejercicio de la razón como en Occidente. Proviene de la *receptividad*, de la *observación* de lo que está más allá de nuestro "Yo". Sólo así es posible captar las profundas leyes y enseñanzas del Cosmos. Pues en estas concepciones, no existe la dualidad, el sujeto por una parte y la naturaleza y la sociedad como algo exterior y extranjero. Se trata de una visión holística, universal, donde el ser humano no está separado del entorno, sino que es el entorno. Por ende decir "Yo" es una falacia del pensamiento y del lenguaje.

     Para la antigua cosmogonía hindu, el hombre padece de "maya", es decir de una ilusión: suponer que la realidad es una multiplicidad de cosas y eventos aislados y creer que se es alguien separado del acontecer cósmico, que se es un individuo, un "ego aislado". Y la liberación de esta ilusión, llega, cuando guiado por un maestro descubre que él, es el Universo. O Thathatha. O el Atman. O Eso. La realidad última. Que es Advaita. Lo no-dual. Lo que está más allá de las polaridades dadas o de los opuestos creados por la mente humana. "Tu eres Eso" repite la antigua sentencia. Y todo su existir no es más que un microcosmos que es fiel reflejo del macrocosmos, con sus leyes y sus inflexiones. De ese modo no hay *oposición* sino *comunión*

      El objeto de muchas disciplinas budistas es también liberar al ser humano de su ilusión, del sueño en que se encuentra atrapado por su mente. Bud. Buddha. Despertar. Ser lo que siempre se ha sido, pero ha quedado velado por la ilusión: ser Uno con todo lo existente, como nos lo recuerda el poeta Matsuo Basho: "Ve al pino si quieres conocer el pino, o al bambú si quieres conocer al bambú. Y así haciendo, debes soltar toda preocupación subjetiva por ti mismo...Tu poesía surge por sí sola cuando tú y el objeto se ha vuelto uno." Como también lo ilustra la anécdota Zen en la que un artista está pintando en el techo del Monasterio un gran Dragón. Insatisfecho con su trabajo le pregunta a un monje: Maestro, el dragón que pinto no es un verdadero dragón. Como he de lograrlo? Y el Maestro le responde: conviértete en un Dragón y entonces podrás pintar un Dragón....

   Proceso

     No oponerse al Universo, como si se tratase de un combate de dominio. Seguir su curso, amoldarse a él como un guante se amolda a la mano. Cesar la agitación del corazón y del pensamiento, adquiriendo un estado de *receptividad* a partir del cual es posible la comunión con todo lo que fluye. Y así liberarse de la percepción de que existen *cosas* aisladas, sin relación unas con otras. Pues para estas formas de *ser, estar y relacionarse* que son las llamadas filosofías de Oriente, lo que existe es un proceso unificado, fluyente, en perpetuo cambio y mutación, impermanente e inasible por la razón. Y esta totalidad en movimiento fluyente, no conoce de un Hacedor o potencia superior que la controle o gobierne. Sucede de por sí y por sí misma, y nadie la está haciendo. Y para captarlo es necesaria una percepción destellante y fecunda, sin apelar a los laberintos y trampas de la razón.

   Mas allá de la mente

     Pues ésta es ratio, que significa proporción. Y por tanto medida. Comparación. Toda la Ciencia y la Sociedad Occidental están basadas en ese concepto. Desde la Antiguedad Griega hasta nuestros días. Y la medida de algún modo ha oscurecido otra dimensión. La de lo incomensurable, que es en las concepciones de Oriente la característica de la realidad primaria. De este modo el centro de atención para estas concepciones, es lo que está mas allá del conocimiento científico y de allí el énfasis que ha puesto en la Filosofía, el Arte y la Religión. Y la enseñanza de que el verdadero sentido de la vida humana, se encuentra en esa realidad final y fundante, accesible a un mirar más allá de la mente. Ausencia de ratio, medida o simetría que los artistas han sabido plasmar en su poesía, en su pintura, en un canto a lo irregular, que presupone otra legalidad distinta a la causalidad, esa propiedad que los chinos llaman *li*, presente en la ola, en los dibujos de las nubes en el cielo, o en el jardin Zen de Ryoan-ji.

   Totalidad

     Y lo que está más allá de la misma, es un Todo unificado, no una serie de partes o fragmentos. El Universo es un sólo ser -nos recuerda Watts- Pues la visión holistica es lo propio de Oriente. A partir de la captación liberadora del Todo, se desprende la diversidad y los más exquisitos detalles de nuestro Universo. Muchos son los métodos de meditación que ha creado para alcanzar la liberación de la conciencia. Pues de esto se trata, renovar la conciencia de todos los días, para poder cambiar nuestro modo de ver las cosas, de percibirlas como una gigantesta transformación y movimiento de energías. Pues todo lo que existe, que nace, se despliega y pasa, ocurre en una trama, en un argumento que es el de la Interconexión.

   Interconexión

     Esta concepción supone un mutua relación entre las cosas y un surgimiento conjunto e interdependiente de las mismas. "Las cosas obtienen su ser y su naturaleza por dependencia mutua y en sí mismas no son nada"(1), afirmaba Nagarjuna el principal expositor del Budismo Madhyamika. De este modo, no es posible que una acción sea aislada o parcial. Cualesquiera sea ésta, resuena vibrantemente en la Totalidad.

     En su narración breve "La Lotería en Babilonia", Jorge Luis Borges, con sutileza y maestría muestra los profundos efectos que pueden tener sucesos aparentemente inocuos, como el retirar o agregar un grano de arena de una playa, soltar un pájaro desde una torre o cualquier evento que considerariamos intrascendente en sus consecuencias. Borges reflexiona finalmente que su construcción (¿el Universo?), no es más que "un infinito juego de azares". Pero sea cual sea la explicación o el agente de este "infinito juego", lo destacable es que todo evento es solidario con todos los otros en el Cosmos. Y éste es el principio que resaltan los taoístas: "hsiang sheng" o surgimiento mutuo. La simultaneidad y la sincronicidad como fundantes, superando las limitaciones del principio de causalidad y por ende de una temporalidad sucesiva. El tiempo es ahora y nada más...

   La ilusión de la individualidad

     Que es lo que crea la ilusión del tiempo psicológico como sucesión pasado, presente, futuro? Y por ende la ilusíon de un "yo" "un individuo" continuo y permanente, encerrado en si mísmo? Es el pensamiento, que al ser limitado genera un sinsentido, la representación de "algo" adentro de en un cuerpo. En el antiguo hinduísmo existe un Yo esencial, universal, cósmico que es la verdadera esencia, la substancia común a todos nosotros. Pero es por un exceso de "maya" (arte, ilusión) es decir de "separatidad", que nos vemos como seres individuales, recortados y diferenciados del Yo Unico y Esencial. Aún cuando el Budismo -en su formulación Mahayana- no se pronuncia acerca de la esencia última de la realidad, es decir si existe o no un Yo o Si Mismo esencial, afirma la ilusoriedad del Ego individual humano y todas sus disciplinas se encaminan a liberar al iniciado de esa falacia básica, que genera la dualidad, el conflicto, el sufrimiento y la oposición propia del ser humano a su entorno natural y a su semejante.

   La conciencia renovada

     Todos los estados de conciencia a los que tienden estas concepciones se caracterizan por una renovación de la cualidad de la misma. Ya sea la mente vacía (de las acumulaciones del pensamiento-memoria), de la mente espejo (que todo lo registra y nada lo guarda), o de la mente integrada (con la desaparición del ego individual), todos ellos tienen algo en común: el nacimiento de un nuevo modo de percibir y percibirse. Poco sabemos de esos estados, sólo podemos intuir que inauguran un nuevo modo de ser y estar en el mundo. Y con él, la superación de la ilusoriedad de la conciencia corriente, de la separatidad, del consiguiente sufrimiento y la deformación de la realidad tal como es. Y en esta apoteosis se produciría un "estallido" (despertar, iluminación, satori) donde todo permanece igual, pero radicalmente diferente, donde aquello que quedaba al margen de nuestra mirada cobra vigor y existencia. De allí en más todo es frescura y la mente nueva adquiere los emblemas del Taoísmo, es madera sin labrar, seda cruda, agua fluyente sin bloqueo o tropiezo, sin centro (Ego) alguno. Como nos lo recuerda el jaiku de Matsuo Basho, en el cenit de su intuición: "Exhausto, busqué una posada, pero encontré glicinas en flor..."

 

Carlos Fleitas



Bibliografía:

(1)Extractado de Zen,Sabiduria Esencial; Colección Letra Viva,

Editorial Troquel S.A 1995 Argentina. David Bohm: "La Totalidad y el Orden Implicado" Editorial Kairós (Barcelona) Abril 1992

Alan Watts: "Las Filosofías de Asia" Nueva Era; Editorial EDAF Madrid 1996"

Alan Watts: "La Suprema Identidad" Editorial Bruguera/ julio 1978 Barcelona

Alan Watts: "El Camino del Tao" Editorial Kairós. Barcelona. 1995.

Jorge Luis Borges: "La lotería en Babilonia" narración breve que se encuentra en su obra "Ficciones" Emecé Editores Colección Piragua Sexta Edición 1966.