Tu,cuya mano se detuvo en el Requiem,
ante el firme rostro de la muerte,
eres hoy ante nosotros,
lo que ayer supiste ser:
Niño mágico, mágico y niño.
En la leve brisa de los movimientos,
en los artificios y juegos del sonido,
dibujaste ese otro mundo, esa otra frontera,
que no pertenece al orden de la Tierra:
sino al orden de los arquetipos,
que idearon los platónicos,
como fundamento del origen
y su consecuencia la diversidad.
No fue el trazo del amor el que guió tu vida,
sino la danza, en su combinatoria incesante,
en el ordenado goce de las formas y los cuerpos.
Y te evoco, pues eres hoy entre nosotros,
lo que ayer supiste ser:
Niño mágico, mágico y niño.
 
Carlos Fleitas