Un Universo desapasionado


Poco conocemos de Tales, mucho se nos dice de él. Sólo nos han llegado comentarios de pensadores y cronistas posteriores referentes a sus especulaciones, sus actividades y sus descubrimientos geométricos. A través de Platón sabemos que observaba los cielos con tal interés, que un día distraído, cayó en un pozo. Como sería el Universo para el filósofo? Muy simple. La Tierra era una isla de forma cilíndrica flotando a la manera de un corcho en un océano infinito. Por sobre ella se encontraba la bóveda celeste, que incluía los planetas entonces conocidos, las estrellas, la luna y el sol, que estaban hechos de vapor incandescente.

En su tránsito por el cielo los astros recorrían la trayectoria de la hemiesfera correspondiente a la boveda celeste, sin hundirse en el agua cuando llegaban al oceano que rodeaba a la Tierra, pues su movimiento acompañaba la rotacion de toda la semiesfera, en lugar de hacerlo cada uno individualmente. Es decir, "como gira un sombrero en nuestra cabeza". Por encima de la boveda celeste también había un oceano infinito, o más propiamente agua, lo que permitía explicar el origen de la lluvia. En cuanto a esta última, sabemos que para el filosofo era el origen de todo, de lo que todo estaba compuesto y a lo que todo retornaba. Pero no es sólo por ello que su presencia es tan insistente, en su representacion del Universo. Supongamos que decidimos descubrir por nosotros mismos como es el Universo. Para ello decidimos partir en un viaje de exploración, con los medios de que disponía Tales en su época.

En el curso de nuestra aventura observaremos valles, montañas, rios, en fin toda la diversidad de la orografia terrestre. Pero, sea cual sea la dirección hacia la que nos dirigamos, encontraremos agua, ya sea arroyos o rios y finalmente el Oceano como una verdadera barrera. Barrera no sólo fisica, sino lo que es más importante aún: mental y técnica. Pues en la época del sabio, la navegación era costera. Sólo a partir del Renacimiento, surgirá la navegacion oceánica que hoy conocemos. Por ende, explorar lo que está mas allá de la linea del horizonte, que es el limite visual a nuestra observación, era considerado imposible.

Y si dirigimos nuestra mirada al cielo nocturno, sea donde sea que estemos, observaremos una gran cantidad de puntos luminosos fijos, a la Luna y a ciertos objetos que tienen un recorrido en el cielo en un determinado periodo de tiempo. Eso es todo lo que veremos a simple vista. Naturalmente podemos intentar clasificar las estrellas y calcular el recorrido de los planetas, pero no iremos mas allá de lo que la vista nos permite ver y nuestra tecnología astronómica y matemática nos permite calcular.

Tales seguramente tomó su representacion del universo de los babilonios, aunque no podemos confirmarla totalmente en cuanto a sus detalles. Sabemos que viajó al Cercano Oriente por lo que tuvo contacto con sus teorias y las de los egipcios. Es posible que fuera influido por los primeros, según los eruditos. Pero tampoco podemos descartar que tuviera sus propias conclusiones basadas en sus propias experiencias. Parece ser que Tales era un pensador que intentaba resolver problemas prácticos y su interés por la geometría y la astronomia seguramente le daban la virtud de la precisión. De allí que seguramente, era poco aficionado a la especulación sin ningun tipo de asidero en la experiencia, cuando buscaba por sí mismo soluciones a los problemas que se planteaba. Si hay algo que es mérito de Tales, es el de sacar de la observación y de la medida sus conclusiones. Es por eso que la idea de la Tierra como una isla flotando en un oceano infinito, no fuera algo descabellado.

Simplicius afirma que, "Según la tradición, Tales fue el primero en revelar a los griegos la investigación de la naturaleza, y aunque le precedieron muchos otros, según Teofrasto cree también, les aventajó tanto que los eclipsó a todos." Y he aquí la verdadera clave del Universo según Tales. Sólo encontramos en el fuerzas, objetos y fenómenos naturales. Todo tiene una causa fundada y una función precisa. No hay dioses, ni misteriosos motores que lo guien de acuerdo a su voluntad. El mito y la religion retroceden. Tampoco encontramos el río Hades, el Tártaro ni los Campos Eliseos en la parte subterranea de la Tierra, como en el Universo de Homero. El Sol no simboliza a Apolo, está hecho de vapor incandescente. Nada dramático ocurre en él. Ninguna ficción es posible. No hay lugar para el monte Olimpo, ni el Parnaso. La Ilíada y la Odisea son impensables en tal escenario. Es un universo fundamentalmente húmedo, pero por sobre todo es un Universo desapasionado...


El Soñador de Mundos


Anaximandro, discipulo de Tales, fue como su maestro no solamente un hombre práctico que inventó el gnomon, trazó un mapa del mundo conocido y una carta de los cielos, sino que estuvo involucrado en el quehacer político-militar de su tiempo, pues estuvo al frente de una misión colonizadora en Apolonia. Pero no se quedó allí. Siguiendo los pasos de su antecesor, también fue un filósofo que hizo suyas sus preguntas y las respondio a su modo. Sus conjeturas, sus conclusiones lo hacen no sólo un adelantado a su tiempo, sino uno de los pensadores mas logrados del pensamiento mediterraneo-occidental. Por ejemplo, se encuentra en sus teorias los germenes de la teoria evolucionista, un esbozo de la teoria gravitatoria y una explicación termodinámica del fin del Universo, entre sus muchos hallazgos. A veces superando a Tales, otras más cercano a su maestro, para Anaximandro la Tierra es también un cilindro chato y su espesor un tercio de su anchura. Se encuentra suspendida en el aire, sin que nada la sostenga y permanece en su sitio a causa de su equidistancia de todas las cosas .

En este Universo está arriba de todo el sol, luego la luna, y bajo ellos los planetas y las estrellas. Pero con una característica especialísima. Todos ellos eran en realidad esferas de fuego que rodeaban la Tierra y los cuerpos celestes visibles a la observacion, el Sol, la Luna, y las estrellas son en realidad aberturas en esas esferas a traves de las cuales podemos observar la materia de las mismas, a saber, fuego, o mejor, fuego atrapado en masas globulares por aire más frio, que percibimos visualmente a través de los orificios de sus respectivas esferas. Cuando se obstruye la abertura de exhalación de fuego del Sol y de la Luna se producen los eclipses. Finalmente los movimientos de todos estos objetos celestes son consecuencia de la rotacion de las esferas a las que pertenecen.

Como se originaba este Universo? Anaximandro respondia diciendo que todo se genera a partir de un principio fundante: el apeiron, cuya mejor traducción seria "lo que no tiene limites o bordes" que a su vez es infinito e indeterminado. Del apeiron surge el gonimos a partir del cual surge lo caliente y lo frio. De lo caliente surge el fuego que rodea al frio y éste a su vez se compone de lo sólido y lo húmedo. Lo sólido da lugar a la Tierra y lo húmedo al agua. Los cuatro elementos es decir (tierra, aire, agua, fuego) son los que forman el Universo y se han generado a partir del apeiron, a partir de éste del gonimos y de los opuestos frio-caliente solido-húmedo. Esta concepcíon, a primer examen, podrá parecernos a nosotros los habitantes de este siglo, algo obsoleta, algo a conocer como una curiosidad en el museo de las cosmologias, pero no esta demás recordar que las estrellas se forman de polvo cósmico, gas y calor (fuego y luz)...

Es por ello, que no sería infundado recurrir a otra herramienta para visualizar las intuiciones de la concepción del Milesio: la del examen del lenguaje. O más precisamente de 'la función poetica del lenguaje' como generadora de descubrimientos e intuiciones fecundas que son equiparables a las mas destellantes creaciones de la ciencia contemporanea. Me refiero al uso de figuras retóricas tan afines al poeta, como la metáfora o la alegoría, para transmitir una cierta intuición profunda, que supera las posibilidades del lenguaje en sus recursos mas concretos y fácticos. Tema que de alguna manera, fue la pesadilla de los filósofos analíticos del siglo XX que encontraron en la filosofia nada más que un conjunto de enunciados sin sentido, olvidando la función creadora del lenguaje como indagación y descubrimiento de la proteica realidad.

Lo sorprendente del Universo de Anaximandro (que tambien es el nuestro) es que tiene historia y consecuentemente un origen, un desarrollo y un fin. El Universo a partir de él no es eterno. Tampoco está detenido en una estática atemporal. Es un Universo que cambia, que nace, crece y morirá. Pero la mirada del filosofo de Mileto va mas allá aún, pues es una vision generosa que trasciende toda condicion monotona y unilineal. Porque para Anaximandro, a partir del apeiron, continuamente están naciendo innumerables mundos no sólo en forma sucesiva sino tambien de modo simultáneo, que también evolucionan y se extinguen. No estamos solos en un planeta arrojado a los vientos del cosmos. Continuamente surgen y nos acompañan otros mundos inaccesibles por ahora, pero no por ello menos presentes y pulsantes. No estamos lejos de las conjeturas sobre los mundos múltiples con los que la Física Cuántica sorprendiera al siglo XX, o las actuales cosmologías que conjeturan el surgimiento, evolución y muerte de múltiples universos en una sucesión y simultaneidad flamígera. Es por ello que Anaximandro de Mileto fue, no sólo un Príncipe de la Filosofía, sino un soñador de mundos...

La Brisa del Cosmos


Anaxímedes de Mileto construyó una teología basada en una única premisa. El Aire es Dios. De este modo quería enfatizar sus conviccion de que, así como para Tales el agua era el fundamento de todo y para Anaximandro el apeiron era el generador de mundos, el aire era primus inter paris respecto de los otros elementos en su función de ser el principio a partir del cual todo deviene. A tal punto consideraba fundamental su relevancia, que no se preocupó mucho por recrear un universo físico al modo de sus maestros. Sus ideas al respecto nos parecen algo ingenuas y formuladas al margen de todas las conjeturas que propuso. Pues para este filósofo, la Tierra, el Sol, la Luna y las estrellas son planos y "cabalgan sobre el aire". Según Hipólito, Anaxímenes "Dice que los astros no se mueven debajo de la tierra, como han supuesto otros, sino alrededor de ella, como gira el gorro de fieltro alrededor de nuestra cabeza. El sol no se oculta por estar debajo de la tierra sino porque lo cubren las partes más elevadas de la tierra, y porque aumenta la distancia en relación con nosotros". A esto se suma lo que refiere Aecio: "Anaxímenes dice que los astros giran al ser lanzados fuera por el aire condensado y resistente." Por último, parecería ser que también afirmó que la luz de la luna es reflejo de la luz sol.

En este Universo de Anaxímenes, echamos de menos la racionalidad de Tales y la poética de Anaximandro, pues poca emoción y resonancia provoca en nosotros. Quizás Anaximenes, no estaba muy interesado en investigarlo mas profundamente. Sus maestros lo habían hecho por él. Se enamoró del aire, eso es todo. Presintió que éste había sido dejado de lado en las reflexiones de sus antecesores. El fuego, el agua y la tierra proliferaban generosamente en las anteriores cosmologias milesias. Pero padecían de una leve omisión, eran Universos sin el sonido del viento nocturno en las copas de los arboles, no se escuchaba en ellos la melodiosa brisa de la Creación....



por Carlos Fleitas
setiembre 2004

Fuentes
George Sarton: Seis Alas pgs 17, 94 y ss. Editorial Eudeba 1960
Ancient World View of the Cosmos Greek Philosopers
Fragmentos y Testimonios de Tales de Mileto
Biografias y vidas Tales de Mileto
Orígenes del Universo
Anaximandro de Mileto
Fragmentos y testimonios de Anaximandro
Anaxímenes de Mileto
 
 
 

 





Los Universos Jonios