I Ching: la lógica del futuro
escrito por Carlos Fleitas

     Para cada uno de nosotros, es algo evidente la dirección del flujo del tiempo. Venimos del pasado, estamos en el presente y nos dirigimos hacia el futuro. Pero esta concepción no es una evidencia absoluta. Es más padece de una monotonía sospechosa. Y si fuera otra la situación? Y si el río del tiempo tuviera una dirección inversa? Y si el tiempo viniese del futuro?

     En este caso, sólo tendriamos que ser algo asi como una estación receptora de ondas para captar los mensajes del futuro. Con suficiente espectro de captación de frecuencias, los movimientos ondulatorios, las olas del futuro, sus bucles y sus espumas, podrían ser conocidas por nosotros. Un anhelo intenso en los seres humanos. Conocer el futuro, anticipar lo que vendrá más allá de nuestro deseo y voluntad.

     Entre los mas antiguos sistemas adivinatorios que conocemos se encuentra el llamado I Ching o Chi Ching conocido como el Libro de las Mutaciones o de los Cambios. Mediante la utilización de 50 varillas (tallos de milenrama) o 3 monedas rituales, se obtiene un signo llamado hexagrama que consta de seis lineas. Si alguna de ellas es una de las llamadas lineas de transformación o mutación se obtiene un nuevo hexagrama que seria la imagen del futuro.

     Quien lo consulte obtendrá una instrucción adivinatoria que podrá utilizar para dirigir su curso de acción o solucionar el problema que motivó su consulta al oráculo. En este sentido los eruditos afirman que de este modo es posible moldear nuestro futuro, actuando en concordancia con el Tao o con una potencia numinosa extra-sensible. Asi pues, podríamos ahorrarnos muchas desventuras cuando no sabemos que hacer en una situación compleja, decisiva y donde no encontramos un claro curso de acción y reflexión.

     Pero volvamos al principio. El tiempo viene del futuro. Que significa esta inusual afirmación? Supongamos que Ud. pudiera viajar en nave fantástica en una dirección temporal determinada por ejemplo desde el siglo pasado hacia el futuro. Y que otra persona hiciere lo mismo pero en dirección temporal inversa, desde el siglo 27 hacia el pasado. En algun momento podrían encontrarse. Si el que viaja del futuro hacia el pasado le enviase un mensaje, usted lo vería al principio borroso y luego se iría haciendo más nítido hasta tornarse claramente perceptible o interpretable.

     Este es el principio del I Ching. El hexagrama que es la imagen del futuro, se torna claro y comprensible a medida que podemos descifrarlo interpretándolo en el contexto de nuestra pregunta al oráculo. De allí que sus sentencias no adquieran sentido y resonancia hasta que no esperemos que se acerquen a nosotros, laborando con ellas hasta que en el momento menos pensado adquieran una claridad irrefutable.

     No menos atractiva es la idea de que en su esencia, el Libro es algo así como un tratado de todos los posibles modos de acción y reacción frente a una situación a la que no le encontramos salida. Y es más, que de nuestros movimientos depende nuestro futuro, fasto o nefasto, según nuestro elección.

     Generalmente nunca prestamos atención a nuestras acciones, respondemos con nuestro habitos, nuestras creencias, deseos, esperanzas, a todo aquello que se nos presenta en nuestra vida cotidiana. Tenemos una brumosa idea de causa-consecuencia, es decir a tal conducta sigue determinado efecto. Pero no nos detenemos demasiado a medir los efectos de las mismas. Dejamos de lado aquellas decisiones que tienen que ver con detalles de nuestro vivir, por considerarlas insignificantes. Sólo prestamos atención a lo que se nos presenta como un problema, en el sentido matemático del término. Y aún en este caso, la cantidad de variables que podemos utilizar para resolverlo, es extraordinariamente limitada en nuestras mentes.

     Y aquí aparece el formidable auxilio del I Ching. Este nos ofrece 64 posibles soluciones a un problema que requiere nuestra mas precisa respuesta. Pues de la misma depende un curso de acción que tendrá profundos efectos en nuestras vidas. Es decir, el abanico de posibilidades se despliega en todo su esplendor. Sin esta abarcatividad probabilística, estaríamos jugando con un mazo de cartas a las que le falta la tercera parte de las mismas...! Nuestras posibilidades de éxito se verían considerablemente reducidas.

     Prefiero considerar al I Ching desde este punto de vista. Pues éste permite considerar los detalles que descartamos en nuestras decisiones. Quien ve lo pequeño posee entendimiento, dice el proverbio. Y el Libro parece detenerse en sus sentencias en todo aquello que dejamos al margen en nuestras consideraciones sobre nuestras vidas. Libro sapiencial, logica binaria que se multiplica y florece en sus signos. Poesía cargada de imagenes cósmico- simbolicas que nos reconecta con lo que está mas allá de nosotros.






El ejemplo sobre los viajeros en el tiempo, fue extraido de la obra de
Jacques Lacan:"El Seminario de Jacques Lacan Libro 1
Los Escritos Técnicos de Freud" Editorial Paidos 1981"

El lector puede consultar las siguientes ediciones del I Ching o Chou Chi:
Richard Wilhelm: "I Ching: El Libro de las Mutaciones"
Editorial Hermes/Sudamericana Mexico 1989
Rudolf Ritsema y Stephen Karcher: "I Ching"
Javier Vergara Editor (edición argentina. 1995.)

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Carlos Fleitas