Maurits Cornelis Escher: la ilimitada repetición de lo mismo

     

A fines de 1922, Maurits Cornelis Escher visita La Alhambra por primera vez. Pero no cautivará su mente el rumor del agua en la alberca del Patio de los Arrayanes, ni la exultancia de la luz iluminando la Sala de Dos Hermanas a través de su cúpula de mocárabes. Tampoco sentirá afán ni nostalgia alguna, por los placeres insinuados por los baños del piso inferior del Patio de Los Leones, promesa adelantada del paraíso transmundano; ni detendrá su mirada en las columnas con sus arcos peraltados y sus epígrafes, que rubrican el canon de su diseño. Ni siquiera se distraerá rememorando el áspero sonido de la batalla, ni las lágrimas que derramó el último rey moro de Granada al volver su mirada atrás y ver para siempre perdida a su Alhama.      

¿Qué captura su atención pues? El mismo escribirá posteriormente que concentró su mirada en las formas, que por su ajuste entre sí, evocan en el observador la imagen ya sea de un objeto o ser vivo. Y de esta observación que lo cautiva e intriga, surge el destino de su obra. Representar graficamente mediante la imagen las leyes de la naturaleza, que finalmente tendrán a la matemática como clave del enigma que siempre lo asombró y maravilló. Quizás Escher no lo supo, pero sus días y sus noches llevaron desde entonces la sombra de la pasión de un hijo de Alá: Al-Khwarizmi, calculista del Islam.      

De allí que comience a representar por primera vez, poco tiempo después de esta visita, el diseño de un motivo animal que se repite de acuerdo a un patrón determinado y que inaugura la serie de obras que tanto conocemos. Pero no es suficiente la mera graficación de un motivo que se repite. Va agregando nuevas variedades a su arte. Poliedros, reflejo, duplicación y multiplicación especular, espirales, movimiento perpetuo y simetrías complejas, son el epicentro de su perplejidad ante el descubrimiento de una legalidad perfectamente ordenada, sistemática y formulable, como fundamento último de la realidad fenoménica.      

Y paso a paso va alejándose de toda reproducción naturalista de los paisajes que lo rodean durante su estancia en Belgica, Suiza y Holanda, emergiendo algo inusitado. Lo que Escher llamó sus "visiones interiores" y su "gimnasia mental con rompecabezas". Entonces la percepcion de la realidad en sí, cede paso al algoritmo que comienza a susurrar su polifonía rigurosa y algebraica. Y en esa transmutación, Escher sustituye con su mente la apariencia de los sentidos y comienza a operar sólo con ella, seguro de que está explorando y formalizando aquello que la subtiende y organiza. Ya no necesitará más volver su mirada a las formas de este mundo, pues ha germinado en él la imperiosa gramática de los símbolos.      

Sustitución riesgosa y abisal que amenaza extraviarlo en la soledad de la mente y su desamarre con la realidad. Pero Escher sale triunfante, pues su labor en esas geografías del universo de los símbolos y las abstracciones puras, son un fiel reflejo de lo que la mirada capta en la realidad exterior en todas sus manifestaciones. Y así nos va entregando año tras año sus obras, a la manera de un diario de viaje donde cada puerto nos revela una nueva sorpresa y un nuevo adiós.      

De todas las obras del maestro holandés, elegiría una de ellas. Se trata de Puddle (1952). En ella se observa un charco de agua, en el que se refleja la luna y un paisaje de árboles, observándose en el barro huellas humanas. Conmovedor testimonio del pasaje del hombre, al que sólo le es dado entrever un atisbo de lo que está más allá de su condición y que se le ha presentado desde siempre como un enigma a descifrar. Pues si Parmenides imaginó la realidad como una estática sin sorpresas ni variaciones, Escher le agregó a la concepción del eleato un detalle más, el de la monotonía. Y en la rítmica percusión de una misma melodía, descifró su algebra y sus canones: el de la ilimitada repetición de lo mismo.

 

Navidad del 2000

 

Carlos Fleitas


Art museum

Para una excelente colección de imágenes de Escher, así como comentarios de su obra y vínculos a otros sitios Web del maestro holandés, recomiendo el Archivo de Arte de Mark Harden al que accede directamente haciendo *Click* en el siguiente *Vinculo*:
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