Josquin Desprez

De ti sólo conozco el mediodía de tu música,
el incesante torrente de las voces y los ángeles,
el número, los criptogramas y los acrósticos:
ese vertiginoso juego de máscaras y espejos.
No te visitó el don de la palabra,
ni el artificio del texto escrito,
sino esa otra cumbre del espíritu:
las apasionadas acuarelas del sonido.
Maestro de finas manos,
que anudas y desanudas,
el insomne rostro del olvido:
Tuya es la patria del azul,
la íntima certeza de los círculos.

 

Carlos Fleitas