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Los trabajos del fisico brasilero, Eneas Salati en la decada de los ochenta, revelan que el reciclaje de la lluvia a traves de la evapotranspiración del bosque es esencial para mantener la vegetacion más al oeste de la Cuenca, dado que los vientos prevalentes fluyen de este a oeste, desde el Oceano Atlántico a los Andes. Carlos Nobre, director del Instituto de Investigaciones Espaciales de Brasil, y otros desde entonces, han confirmado las conclusiones de Salati de que no mas del 50 % de la lluvia que cae sobre la Cuenca, alimenta el Rio Amazonas y es llevada hacia el Atlántico. Pero, mientras Salati creía que la mayor parte del 50% se conservaba en la Cuenca, estudios recientes sugieren que a lo más sólo se conserva de un 20 a 30%. El resto es llevado fuera de la región, hacia San Pablo y Rio Grande do Sul y tambien a traves del Atlántico Sur a Sud Africa, mientras que hacia el Norte, otra corriente es desviada por los Andes hacia el Caribe. Una pequeña proporción se eleva sobre los Andes Colombianos y hacia el Oceano Pacífico. De hecho la Cuenca del Amazonas provee a San Pablo con la mayor parte de sus precipitaciones, alrededor de un 70%, y al Sudeste de Brasil y Argentina con un 50 % de las suyas. Si Brasil permitiese la deforestacion del Amazonas llegase al punto del colapso de su ciclo hidrológico auto-sustentado, la fuente de las lluvias en las ciudades y regiones mencionadas se reduciría considerablemente, como ocurrio en San Pablo y Rio de Janeiro cuando los repetidos apagones en 2001 y el racionamiento de energia electrica, como resultado de una baja de los niveles de agua en los reservorios hidroeléctricos en las regiones no Amazonicas de este pais.(6) Los climatólogos han determinado que la energia liberada en vastas cantidades cuando el vapor de agua sobre el Amazonas se precipita como lluvia, no permanece en la región. La energia, conducida en trenes de onda de aire en movimiento a través de rutas predeterminadas a travél del globo, termina afectando el clima de Sud-Africa, Norte America, el sudeste Asiático y aún Europa. Es por ello que la Cuenca del Amazonas esta verdaderamente conectada al clima global, lo que los cientificos llaman "teleconexión". Aproximadamente 6.5 teratoneladas de agua (diez a la 12) son evapotranspiradas sobre la Amazonia Brasilera cada año, de la cual la mitad es exportada fuera de la región y el resto reciclado en la Cuenca en si misma. En total la evapotranspiración toma unos 1.63 x (10 a la 22) jules por año de la energía del Sol, lo que es equivalente a cerca de 520 terawatts y por lo tanto 40 veces el total de la energia usada por la humanidad. Una importante proporción de ese monto masivo de energia queda teleconectado y consecuentemente la Cuenca del Amazonas es responsable de un proceso de transferencia de energía a través del planeta que es equivalente a la mitad de la hasta ahora acumulada en la atmosfera debido a 150 años de emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero. Aun cuando no existiese el bosque, el transporte de agua y energía no sería equivalente a cero, porque son en gran parte llevadas por la diferencia en el balance energetico planetario entre el ecuador y los polos. Sin embargo, es claro que el funcionamiento de la Cuenca del Amazonas como un motor hidrológico es un componente crítico del clima contemporaneo. Quizas tanto como dos tercios de las precipitaciones alrededor del globo estan afectadas por la formación de cumulonimbus y sistemas estratificados de nubes generado en los trópicos. Los cambios en el uso de la tierra y en la cubierta forestal sobre los tropicos humedos están por tanto afectando el clima por la alteración de la dinámica de la formacion de nubes. Como lo ha señalado el Profesor Roger Pielke de la Universidad Estatal de Colorado:" Estas alteraciones en la convección de los cumulus se teleconectan a latitudes medias y altas, lo que altera el clima de esas regiones. Este efecto parece ser más definido en el Hemisferio Norte" (6)
Desde 1998, a raíz del trabajo "Changes in the Carbon Balance of Tropical Forests: Evidence from Long-Term Plots." publicado por Oliver Phillips de la Universidad Leeds, Gran Bretaña y sus colaboradores (10b), un hallazgo inesperado comenzó a llamar la atención de la comunidad científica. Phillips y cols. mostraron que el bosque tropical había aumentado de tamaño en los últimos veinte años, concluyendo que era resultado de la absorción por parte de plantas y árboles del C02 liberado a la atmósfera por actividad humana. Este descubrimiento fue sorprendente, ya que se suponía que los bosques maduros -como es el caso del Amazonas- devolvían a diario a la atmósfera tanto C02 como el que absorbían. En el breve artículo, llamaban la atención de que monitoreos a largo plazo en selvas húmedas tropicales en Sud América, mostraban que el aumento en su biomasa debido al crecimiento de los árboles excedía las perdidas por la muerte de árboles en 38 de 50 bosques Neotropicales. Las parcelas observadas habían acumulado 0,71 mas-menos 0,34 toneladas por hectárea y por año en las décadas recientes. Estos datos sugerían que las selvas Neotropicales podían ser un significativo "sumidero de C02", que reducían la tasa de incremento en la atmósfera de dióxido de carbono. Por "sumidero de C02" se entiende que, el monto de carbono que las selvas de Sud América están tomando de la atmósfera por fotosíntesis es ligeramente mayor que el monto de carbono que están emitiendo a la atmósfera por su proceso de respiración. A la vez en el artículo concluían que existe un "sumidero de carbono" neto en la selva tropical madura del Amazonas. (10b) Por otro lado, las mediciones que se efectuaban de unos años a esta parte, del total de concentración de anhídrido de carbono en la atmósfera emitida por la acción humana, no coincidían totalmente. Faltaba una cantidad importante, que al no saber donde se encontraba se la llamaba "del depósito perdido de carbono" En el artículo: "A Large Terrestrial Carbon Sink in North America Implied by Atmospheric and Oceanic Carbon Dioxide Data and Models" (10d) los autores concluyen que el resultado de sus estudios sugiere que la biomasa de selvas Neotropicales maduras podrían ser el albergue del 40% del llamado "depósito perdido de carbono". De este modo las selvas tropicales intactas (no destruidas por el hombre), estarían ayudando a mitigar la tasa de crecimiento de concentración de C02 en la atmósfera, reduciendo por lo tanto, el impacto del calentamiento global debido a ese factor. Sin embargo, advierte el artículo, el "sumidero de C02" se presenta vulnerable a factores tales como la deforestación, seca y calentamiento, posibles intensificación del fenómeno "El Niño", que pueden limitar y eventualmente revertir el efecto sumidero que la selva madura provee. Por otra parte existe seguramente un techo en cuanto a la biomasa que una selva tropical puede sostener. (10d) Hay que tener en cuenta que los bosques tropicales de la Amazonía son unos de los más importantes ecosistemas sobre la tierra, constituyendo cerca del 45% de los bosques tropicales en el mundo y almacenando 40% del carbono que reside en la vegetación terrestre (Malhi y Grace 2000). Por lo tanto, cambios relativamente pequeños en la estructura y función de estos bosques podrían tener consecuencias globales para la biodiversidad, el ciclo del carbono y el ritmo del cambio climático. (10a) Por ello la pregunta crucial es: ¿Cuanto más puede continuar haciéndolo? ¿Que tanto resistirá el Amazonas sin liberar la gigantesca cantidad extra de C02, -producto de la acción humana- que está absorbiendo de la atmósfera? Estudios recientes de Phillips y colaboradores sugieren que los bosques tropicales, aparentemente no perturbados, remotos de las áreas de deforestación y otras influencias humanas significativas, están sufriendo cambios inesperados. El monitoreo de los bosques tropicales a largo plazo en parcelas permanentes indican que las poblaciones de árboles experimentaron incremento en sus tasas de mortalidad y reclutamiento ("recambio") en la última parte del siglo pasado (Phillips y Gentry 1994). Estas parcelas también parecen mostrar que para los trópicos sudamericanos el área basal y la biomasa de los bosques maduros han incrementado durante el mismo periodo (Phillips et al. 1998), señalándolos como sumideros del CO2 atmosférico con 0.5-1 Pg C al año. (10a) Es decir, esto equivale a 500 a 1.000 millones de toneladas de carbono al año absorbidos de la atmósfera, ( lo que equivale a las emisiones de combustible fósil de toda la Unión Europea), cifra muy significativa si se tiene en cuenta que actualmente la humanidad está emitiendo 6 millones de toneladas de CO2 al año por la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón).(10c) Las investigaciones de Phillips y cols. sugieren que hasta el momento el Amazonas ha ayudado a disminuir la tasa de cambio climático global absorbiendo el exceso de dióxido de carbono de la atmósfera. Aunque no podemos tener certeza de lo que ocurrirá en el futuro, hay buenas razones para pensar que este "efecto sumidero" pronto se debilitará, de modo tal que la concentración de C02 en la atmósfera puede incrementarse aun más, si las selvas neotropicales dejan de absorberlo, en particular el Amazonas(10c) Cuando el científico Peter Cox, del centro Hadley en Gran
Bretaña, siguiendo las investigaciones Phillips y colaboradores (10b), S Fan y colaboradores (10d) y otros científicos, inició su búsqueda del "deposito
perdido de carbono" se encontró con una sorpresa que confirmaba las
conclusiones de sus colegas: estaría localizado en el Amazonas(2), el mayor bosque tropical del planeta, que
tiene una importancia fundamental en la regulación del clima en el planeta
y en el ciclo del agua y que ha sido denominado: "los pulmones del
planeta". De acuerdo a las estimaciones de Cox, el Amazonas ha absorbido
hasta un cincuenta por ciento del C02 emitido por factor humano. Esto hace
que el bosque tropical en la actualidad, continue absorbiendo a gran
velocidad, más carbono del que libera por su proceso natural de
respiración, creciendo a un ritmo más acelerado, como respuesta a la
actividad humana. (2) Este es un fenómeno
reciente, ya que el Amazonas estaría siendo 'fertilizado' artificialmente
por las emisiones excesivas de anhídrido de carbono. Por una parte es
beneficioso, porque el bosque estaría frenando un aumento en el ritmo en
el calentamiento global del planeta, como afirman Phillips, Baker y sus
colegas, lo cual es una razón de peso para cuidar atentamente el bosque
tropical más grande del planeta. En este sentido Oliver Phillips ha
afirmado que este atemperamiento de la concentración atmosférica de C02
por la absorción que realiza el Amazonas, es un "plus" inesperado que nos
beneficia, pero que puede crear una falsa sensación de seguridad, pues el
efecto sumidero no está garantizado para siempre, pues pudiera darse una
cota superior en la capacidad de crecimiento de la biomasa del bosque.
(3) Además, la deforestacion para la
agricultura, la tala de arboles con fines madereros, las fragmentaciones,
y los cambios climáticos pueden modificar e incluso menguar la acumulacion
retenida por los bosques tropicales maduros. Si queremos respetar el papel
que cumplen los bosques tropicales en el ciclo global del carbono, no
quedará otro remedio que mantener extensas regiones de biomasa protegida.
Las parcelas peruanas han dado la voz de alarma, como las sumamente
importantes de Tambopata en Madre de Dios, que quedan fuera del Parque
Nacional Bahuaja Sonene. Resulta apremiante proteger esos lugares para
continuar vigilando la acumulacion de carbono.(12) Grafico tomado de
Paleoclimatologia.
( referencia: Quay P., 2002, Ups and Downs of CO2 uptake, Science, 298, 2344)
En la actualidad la cuenca del Amazonas esta amenazada por dos frentes: la emisión de gases invernadero y la acelerada deforestación.(4) La otra cara de la moneda de esto, es que cada absorción "extra" de dioxido de carbono atmosferico por el bosque por efecto sumidero, es mas que superada por las emisiones de carbono por la deforestacion. Una combinacion de imagenes satelitales y su verificación en tierra sugiere que, para 1998, el area deforestada en la Amazonia Brasilera había alcanzado los 549 mil kilómetros cuadrados, area equivalente al tamaño de Francia en comparacion con la de Europa Occidental. En no más de pocas decadas, Brasil ha llevado a cabo una deforestación mayor que la realizada en los últimos centenios por la colonizacion Europea. Ciertas afirmaciones de que cualesquier vegetacion que reemplaze la del bosque por deforestación, tal como pastizales, podrá a través del tiempo recuperar el carbono perdido, han probado no ser ciertas: la investigacion de campo indica que como máximo un 7% del carbono originalmente emitido hacia la atmósfera por la deforestacion podría ser absorbido por reemplazo vegetal en las areas deforestadas. Otro error es ignorar la liberacion de carbono por la descomposición y deterioro de la biomasa restante luego de la quema inicial. De acuerdo a Philip Fearnside, el remanente (tally) final de carbono emitido luego de la quema de arboles caidos (por los procesos arriba citados) es seguramente tres veces mayor que el medido al momento del fuego. Como resultado, las emisiones en un año cualquiera pueden aumentar por emisiones provenientes de deforestaciones que tuvieron lugar el año anterior. Fearnside estima las emision de carbono producidas por deforestacion, como "emisiones netas", que tienen en cuenta tanto la que sigue por descomposición a todo fuego y la de toda futura reabsorcion de carbono por nueva vegetacion (como pastizales, etc).(6) Durante la decada de 1980 las 'emisiones netas' provenientes del cambio de uso de tierras en Brasil era de 0,556 billones de toneladas de carbono, por ende, cerca de un onceavo de las 6.4 GtC (gigatoneladas de carbono) emitidas por quema de combustibles fosiles en todo el planeta y poco menos que la cuarta parte del total de las 2,4 GtC emitidas en los tropicos. Como veremos más adelante esta cifra ha aumentado dramaticamente en los últimos años. Al mismo tiempo, debe ser tenido en cuenta que la deforestacion es llevada a cabo, por sólo un puñado de brasileros, y esto es cierto también en otras naciones donde la deforestación es intensa, como Indonesia u otros paises Latinoamericanos. En Colombia, por ejemplo, un pequeño numero comparado con el total de su población están destruyendo la selva tropical, fundamentalmente para la producción de coca. Uno de los problemas es que la destrucción de estos cultivos ilícitos y en forma colateral la de cultivos agricolas legales a través de la fumigación, esta propagando una destruccion cancerosa de más biomasa forestal. La producción de coca se ha incrementado en Colombia, a pesar de la mas intensiva búsqueda y destrucción bajo el regimen del llamado Plan Colombia. Si el actual remanente de bosque en el Amazonas Brasilero se perdiese, entonces el potencial de 'emisiones netas' llegaría a unas 77 GtC. Esta cantidad, como afirma Philip Fearnside, seria un diez por ciento mayor que las 70 GtC que podrían obtenerse del cumplimiento total de la reduccion propuesta por el Protocolo de Kyoto, conjuntamente con el 1% de la reduccion compuesta por año en las emisiones de el Anexo B correspondiente a los paises (desarrollados) por quema de combustibles fosiles entre 2010 y 2100. (6)
La emigracion hacia la Amazonia Brasilera ha cobrado un ritmo acelerado en los ultimos cincuenta años del siglo XX, con una poblacion que creció de 2 a 20 millones.La gran mayoría son campesinos empobrecidos por años continuados de sequía en el Nordeste Brasilero, así como también cientos de miles de trabajadores agricolas, particularmente de estados del sur de Brasil, incluyendo Rio Grande do Sul y Parana, que habian perdido sus empleos debido a las corporaciones de agronegocios y la mecanizacion. Ha sido habitual culpar a los campesinos sin tierra el ser responsables de la mayor parte en la deforestacion, y ciertamente alrededor de medio millon de campesinos agricultores son responsables por deforestar un promedio de una hectárea por año. Pero Philip Fearnside muestra, la mitad de las tres cuartas partes de la perdida de bosque hasta el momento actual, ha sido causada por los criadores de ganado, que se han enriquecido a traves de recortes de impuestos y precios ventajosos de las tierras. Como resultado, la tasa de deforestacion anual tiene mucho que ver con la situacion de la economía Brasilera y el acceso a 'dinero barato'. Las cifras hablan por si mismas, en la decada de 1980, la tasa anual de deforestación alcanzo los 20 mil kilometros cuadrados por año, cayendo a un minimo de 11 mil kilometros cuadrados en 1990 debido al congelamiento de las cuentas bancarias por el entoces presidente Fernando Collor de Mello. En 1994, las reformas economicas, dieron lugar a un gran flujo de dinero, y al año siguiente, cerca de 30 mil hectáreas de bosque fueron destruidas. La tasa de deforestación ha disminuido a 20 mil kilometros anuales por año, lo que aún la hace la mayor del mundo. Los bordes sur y este de la cuenca han sufrido la mayor deforestacion, debido a que las zonas boscosas expuestas a diferentes estaciones de sequía son mas faciles de quemar y reconvertir para otros usos de la tierra, tales como pastizales para ganado que requieren quemas frecuentes para limpiar de hierbas no comestibles y para lograr cierta fertilidad, que en su mayor parte proviene de la vegetacion original que fue quemada. Los mayores centros poblados en el sur y este han contribuido tambien a una alta tasa de deforestacion. De hecho, los últimos años, han visto un dramático incremento en el numero de fuegos. En 1997, por ejemplo, un satelite meteorológico detecto cerca de 45,000 incendios separados en la temporada de seca de cuatro meses del año. (6) Habitualmente se ha atribuido a rayos la causa de los incendios. Sin embargo de acuerdo a Mark Cochrane, de la Universidad Estatal de Michigan y Daniel Nepstad, del Instituto Oceanografico Woods Hole, las posibilidades de incendio por tal motivo son mínimas. Estos son el resultado de la deforestación y del cambio en el uso de tierras. Es más Nepstad y sus colegas encuentran que los bosques que han sido sujetos al menos una vez a la quema son mas vulnerables en terminos de mortandad de arboles si se producen nuevas quemas. Los fuegos iniciales pueden causar hasta un 45% de mortandad en árboles de gran diametro y fuegos subsecuentes causan hasta un 98% de mortandad. A la vez se observo que la quema inicial de bosque en Tailandia y en el este del Amazonas, liberaba en forma inmediata 15 toneladas de carbono y que quemas recurrentes aumentaban las emisiones hasta 140 toneladas de carbono. Los estudios indican que en las selvas tropicales los fuegos naturales son eventos inusuales, quizás relacionados con rotación (en el uso de tierras) de cientos si no de miles de años. De acuerdo a una investigacion reciente por Cochrane y Laurance, "Los intervalos de reiteracion de incendios de menos de 90 años pueden eliminar especies de arboles, mientras que intervalos menores de 20 años pueden erradicar los arboles completamente...La fragmentacion del bosque en el Amazonas este estan actualmente experimentando quemas por rotacion de intervalos entre 7 y 14 años. Los bosques que ya han sufrido quemas, son mas faciles de volver a quemar, con intervalos de menos de 5 años. Años sucesivos de seca, tales como la sucesion de los que corresponden al fenómeno "El Niño", tambien hacen al bosque extremadamente vulnerable a la seca y a los incendios. Durante el excesivamente intenso año del "El Niño" en 1998, dice Napstad, un tercio del total del bosque amazonico experimentó una seca de su suelo hasta 5 metros por debajo de la superficie del mismo, cercano a los limites de absorcion de agua por parte de las raices de los arboles. Como consecuencia 3,5 millones de hectáreas quedaron en situacion se riesgo, lo que llevo a que algunos arboles tuvieran que extraer agua de una profundidad de 8 metros. Durante ese período de estrés, Napsted observo que el crecimiento de los arboles disminuyó practicamente a cero como fue evidenciado por el adelgazamiento de la cubierta forestal en lugar de la muda de hojas.(6) Otra de las causas de la deforestación es la que resulta de la extraccion de madera. Compañias madereras internacionales particularmente de Malasia e Indonesia, han hecho fuertes inversiones a tales efectos. In 1996 las compañias Asiaticas invirtieron mas de 500 millones de dólares en la industria maderera Brasilera. Actualmente controlan un total de 4,5 millones de hectáreas. Mientras tanto, Greenpeace investigó el comercio de caoba y descubrio que un 80% del mismo es realizado ilegalmente, con destino a Japón. El gobierno aceptó los hallazgos de Greenpeace y a los efectos de combatir la extraccion ilegal, anunció que destinaria un total de14 millones de hectáreas adicionales de 39 de los bosques nacionales con la intención de que esta medida sería la mejor para controlar las prácticas de extracción de madera con fines comerciales. Greenpeace sin embargo ha estimado que al ritmo actual de extraccion de caoba, el total de la misma que es ventajoso extraer comercialmente llevaria sólo unos 8 años, lo que supondría un agotamiento de la misma(6) A ello también se une, la compra-venta de madera no certificada en el Amazonas (obtenida de procesos de tala irregular de árboles) extremo que tiene por consecuencia la explosión de las infraestructuras para reducir costos. Reduce costos, sí, pero dobla la deforestación (el 75 por ciento del área amazónica deforestadas se ubica en franjas a 50 kilómetros a cada lado de las carreteras).(8)
Al abrirse nuevos mercados, que compiten con los EE.UU., Brasil ha estado expandiendo las parcelas de tierra destinadas al cultivo de la soja. En 1998 Brasil produjo aproximadamente un cuarto del total de la cosecha de soja mundial, y la extensión de tierra dedicada a ello alcanzó un total de 13 millones de hectáreas. Como ha señalado Philip Fearnside, el cultivo de la soja en Brasil se expandió inicialmente desde los estados de Paraná y Rio Grande do Sul en el Sur, al "cerrado" (savanna) del Estado de Matto Grosso. (6) De este modo las plantaciones de soja están invadiendo las sabanas y selvas tropicales del Amazonas en el Estado de Matto Grosso (centro-oeste de Brasil) y otros Estados adyacentes a causa del aumento de la demanda de este cultivo como alimento para el ganado en Europa y Asia, según informó la organización estadounidense Observatorio de Corporaciones (Corporate Watch). Los productores de soja se han beneficiado de la imagen de este cultivo, al que se asocia con la dieta ecológica y vegetariana y del aumento de su demanda en países en los que abunda la carne de vaca alimentada precisamente con soja. "La soja es, en estos momentos, directa e indirectamente, el principal factor de deforestación", afirma el experto ambiental Jan Maarten Dros, de la organización ecologista WWF, citado en el informe de CorpWatch. "Directamente, porque el 'cerrado' está cediendo su vegetación natural a los campos de soja; indirectamente, porque en esta región muchas granjas de ganado han sido substituidas por granjas de soja, ya sea por la compra o por el alquiler de la tierra procedente de los ganaderos", añade. Como resultado de ello, tal como revela un estudio elaborado por el propio Dros para WWF en 2003 sobre el impacto de los cultivos de soja, "los agricultores de ganado tienden a avanzar hacia nuevas áreas forestales, lo que causa aún más deforestación."(5a) El avance de la producción de soja es sin duda, el motor principal en los más importantes y nuevos proyectos de transporte, incluyendo la creación de nuevas carreteras, la canalización de ríos para la navegación, y la construcción de nuevas vías de ferrocarril, que penetrarán el corazón del Amazonas desde el centro de Brasil. Pero la destrucción de la selva tropical no sólo es causa de la producción de soya y la necesidad de exportarla. La mera intrusión en el Amazonas, tiene otros efectos en cadena, como la deforestación para la cría de ganado y para la extracción ilegal de leña que de otro modo no ocurría. Mientras tanto, una compañía holandesa está hablando de construir a escala industrial la cría del cerdo en el Mato Grosso basada en la soya como alimento. Todo esto supone un ritmo de deforestación acelerado, con los riesgos que conlleva para el incremento del calentamiento global, por liberación de carbono a la atmósfera, como hemos visto. De allí que en su artículo: "Climate and the Amazon: Consequences for our Planet" Peter Bunyard, llame al cultivo de la soja en el Amazonas, "el mas reciente destructor" (6) De acuerdo a un informe del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES) Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina (DE3) el Mato Grosso es el primer productor brasileño de soja. La favorable coyuntura internacional hace avanzar al cultivo en forma vertiginosa, y la reciente feria "AgriShow Cerrado", con negocios por casi 500 millones de dólares, ofrece varios ejemplos de esta estrategia de desarrollo agropecuario. Una feria donde se mezcla el espectáculo con la incertidumbre, los nuevos cultivos con jóvenes empresarios y una fuerte superposición entre gobierno y empresas. El sector sojero disfruta de un éxito exportador que por ahora ignora sus serios impactos ambientales y su escaso aporte en resolver la pobreza. (7) La feria agroindustrial de Rondonópolis era considerada tan importante que el gobierno del Estado de Matto Grosso junto al legislativo estadual se mudaron en pleno al AgriShow y sesionaron toda la semana desde uno de los stands. Todo ello reforzado porque el propio gobernador, Blairo Maggi, es a su vez el cultivador de soja más grande de Brasil, y propietario de un grupo agroindustrial y alimentario gigantesco. La propia feria era organizada por la Fundación Mato Grosso cuyo presidente actual es a su vez el vicepresidente de las empresas Maggi; de hecho, Blairo Maggi fue el anterior presidente de esa fundación. Parecería que en ese ámbito no existen tensiones entre empresas y el Estado, ya que uno está ampliamente superpuesto dentro del otro, el mayor líder empresarial es simultáneamente el gobernador, y todo lo hacen de manera que las ideologías políticas tradicionales pierden su sentido. El empresario Maggi ganó cómodamente las elecciones estaduales no por un partido que se presenta como conservador, sino como hombre del Partido Popular Socialista (PPS).(7) La producción de soja en Brasil ocupa más de 20 millones de hectáreas, se exportan casi 36 millones de toneladas, y se reciben más de 8 mil millones de dólares por esas ventas. El estado de Mato Grosso es el mejor ejemplo de este "boom" sojero. Allí ocupa más de 5 millones de hectáreas (datos para el año 2004), produciendo 14,5 millones de toneladas, con un crecimiento del 12,4 % con respecto al año anterior. La capital del estado, Cuiabá, con unos 480 mil habitantes, es testigo de este reciente desarrollo: ofrece el típico paisaje de un enclave de "frontera" que avanza sobre nuevas áreas en el corazón del continente. Es una ciudad extendida, con pocos edificios altos, y la mayor parte de sus calles sin pavimentar, repleta de emigrantes que han llegado desde otras zonas de Brasil buscando mejores oportunidades de vida. Pero esta nunca llega, pues son evidentes las fuertes inequidades en la dinámica de crecimiento de ese sector. Por un lado se suman las ventas de avionetas, se hacen grandes inversiones en agroquímicos e infraestructura y aumentan los ingresos por exportaciones, mientras que por el otro no es evidente una mejora proporcional en las condiciones de vida de la mayoría de la población de Cuiabá, Rondonópolis y otros centros poblados en Mato Grosso. En la capital del estado existen importantes niveles de pobreza y a pesar de ser una ciudad mediana los pobladores se quejan de la creciente criminalidad; pocos años atrás la Fundación Getulio Vargas reportaba que casi el 26% de la población del estado era indigente. (7) Todo esto son ejemplos del nuevo papel que representan los agro negocios en la economía del Brasil. Según los datos de los organizadores de la exposición AgriShow, una feria comercial realizada del 13 al 17 de abril del 2004 en Rondonópolis, una pequeña ciudad en el centro del Estado de Mato Grosso, ese sector ha pasado a representar el 25% del PBI, con un fuerte sesgo exportador, generando unos 22 mil millones de dólares de superávit en la balanza comercial. La soja es el ejemplo más destacado de esta expansión agropecuaria exportadora. El área total cultivada en Brasil volvió a aumentar en la última zafra en un 14.3%, superando los 21 millones de hectáreas. Se exportó en 2003 casi 36 millones de toneladas de grano de soja, por más de 8 mil millones de dólares. La actual coyuntura internacional propicia esa expansión, ya que existen altos precios (se han superado los 350 dólares por toneladas, llegando a pico del orden de los US$ 380/ton). Hoy en día se mantiene la demanda en los países industrializados y se ha sumado China, con un consumo creciente del grano. (7) Matto Grosso es un caso todavía más dramático, donde la ampliación del área prácticamente no tiene pausas; se estima que el área cultivada para la zafra 2004/05 volverá a crecer al menos 10%. La soja avanza sin pausa sobre dos de los ambientes claves que coexisten en esa región: el bosque tropical Amazónico y el Cerrado, una savana arbolada. El impacto negativo sobre la selva Amazónica, tanto de la soja como de otros usos agropecuarios, está demostrado. Mato Grosso acaba de ocupar el primer lugar en deforestación amazónica, con una pérdida de 10.416 km2 de bosques (lo que representa un impactante 43,8% del área total desforestada en Brasil, en el período de agosto 2002 a agosto 2003, cuando además se registró la segunda cifra más alta de pérdida de bosques desde que se toman registros). Las informaciones disponibles indican que la destrucción de áreas silvestres en el Cerrado es tanto o más grave, pero todavía hace falta mejorar los datos cuantitativos. El proceso de expansión de la soja no sólo tiene estos efectos negativos directos sobre esos ecosistemas, sino que también causa una expulsión de productores que se dedican a otros rubros, los que a su vez pasan a tomar nuevas tierras generando más impactos ambientales. A todo ello se deben agregar las obras de infraestructura para poder llevar las cosechas de soja hacia los puertos de exportación. Las nuevas carreteras e hidrovías tienen también un impacto ambiental enorme y detrás de ellas están los intereses empresariales (el Grupo Maggi -por ejemplo- ha invertido en la Hidrovía Madeira-Amazonas, tanto en su trayecto como en el diseño de nuevas barcazas de transporte de granos adaptadas a las condiciones de los ríos amazónicos).(7) En ese sentido la riqueza ecológica de Mato Grosso propia tanto de la Amazonia como del Cerrado, se pierde bajo una estrategia de desarrollo agropecuario basada en el clásico modelo de artificialización que busca el crecimiento continuo; paradojalmente ese crecimiento se consigue, pero siempre es insuficiente y no genera mejoras sustantivas en la calidad de vida de las personas ni en el ambiente de Mato Grosso. Es un drama que acecha a otras naciones Latinoamericanas. Indudablemente el primer paso es poner en evidencia las contradicciones en este tipo de desarrollo agropecuario, para inmediatamente comenzar a buscar las soluciones de fondo. Posiblemente sea difícil que eso ocurra mientras todos, autoridades y productores rurales, están entretenidos en espectáculos como el AgriShow. (7)
Los tres principales estados productores y total para el país. Basado en CONAB (Avaliação Safra Agrícola 2003/04)
El total incluye todos los productos de la soja; año 2003; basado en CONAB (Avaliação Safra Agrícola 2003/04).
Tablas tomadas de "Más allá del
espectáculo del AgriShow Cerrado. Mas el cultivo de la soja y la extracción ilegal de leña (procesos de tala irregular de árboles) no son las únicas causas de la deforestación, como hemos visto. Hay otra actividad que la potencia en forma por demás significativa. Es la que es efecto de la cría de ganado. El estudio realizado por el CIFOR señala que el crecimiento en los últimos 12 años del número de cabezas de ganado en el Amazonas brasileño se ha multiplicado por dos. En otras palabras, el 80 por ciento de las nuevas reses en territorio brasileño desde 1990 eligen el Amazonas como residencia. Y si el ganado pide paso, parece claro que la mayor selva virgen del mundo cede terreno a favor de miles de kilómetros de nuevos pastizales. (8) Es el mismo fenómeno descrito en los años 80 por el famoso investigador ecologista, Norman Myers, para la región de Centroamérica. El crecimiento de las exportaciones de esta región hacia las cadenas de comida rápida en Estados Unidos estaba acelerando el proceso de deforestación de sus campos. Para definir este fenómeno, Myers utilizó la frase 'La Conexión Hamburguesa'. Entonces Brasil no formaba parte de esa 'conexión' por sus bajos índices de exportación vacuna y su preferencia por el consumo interno. Hoy, sin embargo, Brasil es el país con el mayor número de cabezas de ganado del mundo y el líder de la exportación mundial de carne de res. El estirón de este mercado hacia el exterior ha sido espectacular en los últimos años hasta alcanzar la cifra de 1.500 millones de dólares, tres veces el valor de 1995. Todo esto pasando por encima de la región de selva tropical en territorio brasileño: nueve estados, cinco millones de kilómetros cuadrados (50 por ciento del país) y 20 millones de habitantes. Socavando del 'pulmón del mundo', hogar del 30 por ciento de la vida animal y vegetal del planeta, e imprescindible para frenar el avance del calentamiento global.(8)
El resultado de todo esto según un nuevo informe, podría ser devastador -no sólo para Sud América- sino también para el clima global. El informe titulado: "Clima y el Amazonas: Consecuencias para nuestro Planeta", advierte que una vez que el límite crítico de la deforestación sea superado, el ciclo del agua auto sostenido -único para el Amazonas- se quebrará irrevocablemente, conduciendo a una seca generalizada de la selva tropical húmeda. Esto no sólo causaría un dramático y súbito colapso de la totalidad del ecosistema, sino que también impactaría en el clima de todos los países, ya sean desarrollados o subdesarrollados. Estas conclusiones se basan en el trabajo del Dr. Peter Cox y el Dr. Richard Betts de la Oficina Meteorológica del Centro Hadley en el Reino Unido y del Profesor Roni Avissar de la Universidad Duke, Estados Unidos.(4) Basándose en este trabajo, Peter Bunyard, Editor Científico de la revista The Ecologist, afirma: "Estamos ante un peligro inminente de transformar radicalmente el clima de Sud America. Es más, es claro como el cristal que la actual sabiduría de conservar una amplia proporción de biodiversidad en la cuenca del Amazonas, mediante el mecanismo de crear retazos de áreas protegidas de la selva y corredores de conexión entre ellas, fracasará catastróficamente salvo que áreas significativas de la selva permanezcan" "Es de la mayor urgencia que bancos, organizaciones de ayuda, y por supuesto los gobiernos, conozcan más la función de la cuenca del Amazonas como un componente vital del cambio climático global, antes de embarcarse en grandiosos planes para abrir claros en extensas parcelas de la selva para desarrollar sus propios intereses comerciales."(4) Un cambio en el clima que condujese a menores precipitaciones con la contraparte de temperaturas más altas y elevadas concentraciones de dioxido de carbono atmosfericas tendrían un precio muy alto para el Amazonas. Poderosas retroalimentaciones positivas, llevando a una muerte por etapas del bosque, serían puestas en acción. Durante mucho tiempo se pensó que gran parte de su biomasa desapareció durante el último máximo glacial, debido a temperaturas más bajas y lluvias más reducidas. Se suponía también que el bosque fragmentado que sobrevivió debido a condiciones locales aún adecuadas, como en el noroeste de la cuenca, habia retenido una rica biodiversidad que, con el acelerado calentamiento que sobrevino al final de la edad de hielo, proveyó la "semilla" para la reforestación natural de la región. Pero esta suposicion ha resultado ser errónea a través del análisis de sedimentos llevados a cabo desde el Amazonas hasta el Atlántico, abarcando asi la placa continental. La evidencia de la desaparicion de grandes porciones del bosque, excepto por algunas zonas conservadas con rica biodiversidad, no es ya más sostenible. Por el contrario, de acuerdo al trabajo de Sharon Cowling and Mark Maslin, entre otros, el bosque sobrevivió, aunque sin lugar a dudas con una estructura sustancialmente diferente a la de hoy en día. Es más, las investigaciones demuestran otro punto clave: que el Amazonas puede tolerar bajos niveles de dioxido de carbono y menor cantidad de precipitaciones solamente cuando las temperaturas son también más bajas comparadas con las actuales. ¿Pero que sucederia en el futuro si las temperaturas ascienden y las precipitaciones sobre el Amazonas descienden? La altas concentraciones de dioxido de carbono actuales sin duda superaran una parte de las perdidas de la fotorespiracion que surgiran por las mayores temperaturas, pero la evidencia es que el bosque sufrirá irremediablemente por las condiciones internas de mayor calentamiento resultantes de una disponibilidad menguada de agua para la transpiracion. El adelgazamiento de la cubierta forestal que Nepstad observó durante los severos episodios del "El Niño" indican que, fisiologicamente, la selva tropical del Amazonas está alcanzando el limite de sus niveles de tolerancia. Está ahora viviendo cerca de ese límite; por ende temperaturas globales mas elevadas y menores precipitaciones le asestarian el golpe de gracia definitivo.(6) Utilizando un elaborado modelo clima-vegetación, los climatólogos del Centro Hadley y la Universidad Reading han encontrado que de mantenerse la tendencia actual, el clima en el Amazonas se volvería similar al del año en que ocurre el fenómeno "El Niño" y las precipitaciones decrecerían a razón de un promedio de 2 mm al día sobre la Cuenca. En este caso, al alterarse el ciclo de agua, el bosque comenzará a secarse y a morir. (4) Numerosos estudios han mostrado las agudas diferencias en la temperatura diaria entre los bosques naturales y aquellas porciones de estos que han sido deforestadas. En Nigeria, por ejemplo, la temperatura diurna justo sobre el suelo de un claro resultado de la deforestacion, era 5° Celsius mayor que en la cercana zona del bosque intacta y la humedad en áquel era de 49% en comparación con la zona intacta que ascendia al 87%. Estos claros además tienen más probabilidades de inundarse y en consecuencia erosionarse. Carlos Molion, del Instituto Brasilero de Investigaciones Espaciales, señala que la cubierta forestal del Amazonas intercepta un promedio de un 15% de la lluvia, de la cual una gran proporcion se evapora directamente hacia la atmósfera. La remocion de la referidad cubierta conduce a que unas 4 mil toneladas de agua por hectarea golpeen el suelo, causando erosion selectiva de particulas finas de arcilla y dejando en su lugar arena gruesa. El suelo bajo el bosque intacto absorbe diez veces mas agua en comparacion con las pasturas, donde la tasa de erosion puede ser mil veces mayor. Dado que la evapotranspiración en la Cuenca del Amazonas es responsable de un 30% de la lluvia reciclada, es obvio para la mayoria de los meteorólogos y climatologos que la deforestacion conduce en ultima instancia a una disminucion en las precipitaciones. Roni Avissar señala que al menos tres modelos de la relacion entre la deforestacion y las precipitaciones pueden ser concebidos, el más obvio de los cuales sería una curva continua en la cual la totalidad de las precipitaciones decrece mas o menos proporcionalmente a medida que el bosque es deforestado, al menos hasta un 70% del valor inicial. Otro modelo indica que la lluvia decrece agudamente durante el primer tercio de la deforestacion del bosque, pero de alli en mas el descenso se estabiliza y se enlentece hasta que se llega a un 70% de deforestacion.(6) ¿Pero que sucedería en el caso de una tercer modelo o posibilidad, que sería que la deforestación inicialmente conduzca a un incremento de las precipitaciones en lugar de un descenso de las mismas, hasta que un punto critico es alcanzado en la deforestacion y la lluvia desciende en picada en un 70%? Esta tercera posibilidad con su pico inicial y luego con el abrupto descenso de las precipitaciones puede dar una falsa sensacion de que todo está bien, más que bien por cierto, ya que las lluvias inicialmente aumentan en lugar de descender. Pero, una vez que el punto critico es traspuesto, el rápido descenso en las lluvias se convierte en el motor de la muerte del bosque. En base a sus investigaciones con un modelo a mediana escala y su observacion a los cambios en las precipitaciones, Ron Avissar y Pedro Dias, tienen pocas dudas que de todas las posibilidades, ésta la tercera es la que más se acerca a la realidad. Y hay evidencia de ello en Costa Rica, por ejemplo, de una aguda declinación de las precipitaciones sobre las montañas al oeste del pais como resultado de una extendida deforestacion hacia el este. Las diferencias en las temperaturas del suelo y humedad del bosque comparadas con los claros deforestados, son componentes críticos de las fuerzas de convección que conducen a rapidas formaciones de nubes portadoras de lluvias. En esencia, las masas de aire sobre la Cuenca del Amazonas son llevadas de Este a Oeste, pero, en ese sistema, la fuerte conveccion local seguramente surgira como resultado del relativo seco y calido aire de las pasturas encontrandose con el aire mas frio y humedo del bosque que las rodea. Este proceso tiene sus analogias con los fuertes vientos en tierra provenientes del mar durante los atardeceres de verano. Consecuentemente las nubes cumulo-nimbus portadoras de lluvia comienzan a formarse y el resultado final es la lluvia, cuando sin la dinamica ya mencionada entre el claro deforestado y el bosque, podría no existir. Este modelo necesita de una mayor elaboración, dice Ron Avissar, pero en general se puede afirmar que tal convección esta en funcion de deforestacion de hasta 100 kilometros de diametro en el bosque. Cuando los claros se incrementan significativamente en tamaño y cuando el bosque que los rodea es fragmentado entonces el sistema de formacion de nubes colapasa abruptamente. La proporcion precisa en terminos de tamaño entre el bosque y los claros para favorecer las precipitaciones aún esta por determinarse. Avissar estima que la cubierta forestal necesita ser un 60% mayor o más que la de los claros y no superar los 100 kilometros de diámetro. Modelos a mediana escala y observaciones, que incluyen la micrometeorlogia y el escaneo satelital, muestran que el bosque alimenta la masa de aire convectiva sobre el area deforestada con vapor de agua. En consecuencia, las masas de aire humedo sobre los claros tienden a secar al bosque, especialmente cerca de sus bordes, que entonces se vuelven más vulnerables y comienzan a morir. (6) Todo esto produciría un devastador efecto para la región: "los árboles transpirarían menos y por ende reenviarían menor cantidad de agua a la atmósfera. La consecuencia generalizada, es que la selva comenzaría a perder su follaje, no sólo alimentando la atmósfera con mas gases invernadero, sino también disminuyendo la evapotranspiración. Esta retroalimentación llevaría a más pérdida de follaje y en ultima instancia a la pérdida de la selva natural del Amazonas. (4) Es necesario aclarar que la evapotranspiración comprende dos procesos: el primero es la transpiración en si misma del agua de lluvia de los troncos de los árboles, antes de que llegue al suelo y se diluya y el segundo es la transpiración resultante del bombeo de agua a través de las raíces de las plantas y de los árboles hacia los poros de las hojas y de allí a la atmósfera. Este flujo de agua es esencial para prevenir que las plantas y los árboles se marchiten y para proveer agua para la fotosíntesis. Dado que el Amazonas depende de un flujo de aire húmedo que viaja en dirección oeste desde el Océano Atlántico hacia los Andes, el mismo necesita ser mantenido por un ciclo de precipitaciones seguido de evapotranspiración. De ese modo la misma agua es reciclada al menos 6 veces al pasar sobre la Amazonia brasilera. Este reciclaje del agua es necesario para prevenir que el bosque se seque debido a la falta de humedad que es necesaria para alimentar a las nubes de convección que se forman en los trópicos. Una vez que la selva colapse debido a la falta de lluvia reciclada, entonces el carbono contenido en la vegetación y el suelo se oxidará convirtiéndose en gas de efecto invernadero y será liberado hacia la atmósfera. (9) Peter Cox y sus colegas del Centro Hadley consideran que la retroalimentación entre la vegetación terrestre y el clima aceleraran el calentamiento global. Como señalaron en 'Nature' (9 noviembre, 2000): "Los Modelos de Circulación General (GCM) generalmente han excluido la retroalimentación entre el clima y la biosfera, usando distribuciones estaticas de la vegetación y de las concentraciones de CO2 de modelos del ciclo de carbono simples que no incluyen el cambio climático". Por el contrario, el modelo del Centro Hadley, indica que la biosfera terrestre actuaría como un 'sumidero de carbono' generalizado hasta el año 2050, pero se convertiría en fuente (de emisiones de carbono) de allí en más" (13) El referido modelo indica una concentración de CO2 en la atmósfera en el presente que difiere poco de la estimada por el Panel de la ONU. Pero en cuanto la retroalimentación referida (de la biosfera) se pone en juego, los dos modelos comienzan a divergir. Veinte años a partir de hoy, aun sin que continúe la deforestación, el Amazonas comenzaría a morir al calentarse y secarse. El resultado es que Sud América como un todo comenzaría a liberar carbono a la atmósfera. Entonces, a partir del 2050, la biosfera terrestre como un todo cambiaría de ser un 'sumidero leve de carbono' a una fuerte fuente (de emisión de carbono). Aun cuando el incremento de concentraciones de CO2 en la atmósfera estimula la fotosíntesis, particularmente en las regiones templadas, ese estímulo (fertilización) es largamente superado por el aumento de la respiración de los organismos del suelo y de la vegetación debido al costo de resistir las temperaturas creciente (por calentamiento global) (13) El resultado, a la larga, seria catastrófico para el clima global y el entorno. La oxidación de carbono acumulado en la vegetación y el suelo del Amazonas, sumado a la liberación de carbono de los suelos del mundo por practicas agricolas inadecuadas, incrementaría el nivel de concentración atmosférico actual de C02 en un quinto, lo que tendría por efecto un aumento en la temperatura global del planeta de unos 8 grados Celsius, de acuerdo al modelo elaborado por el Centro Hadley. Este extremo, supondría un calentamiento global no experimentado en la Tierra por mas de 40 millones de años, cuando ésta no tenía placas de hielo permanentes. (4) El informe ofrece una descarnada advertencia sobre los efectos de la deforestación en el clima. "En esencia, la perturbación climática que podría esperarse sólo teniendo en cuenta las emisiones de dióxido de carbono serían menores que aquellas que se podrían esperar si sumamos a éstas, la reducción de la evapotranspiración. Por lo tanto es posible afirmar que una tonelada de carbono emitida por la deforestación del Amazonas, es aún peor que una tonelada de carbono emitida por la quema de combustibles fósiles, debido a los efectos adicionales climáticos como resultado de la evapotranspiración." (34a) Es necesario aclarar también que la biomasa en el suelo y en la vegetación del Amazonas, está compuesta de materia orgánica, conteniendo por lo tanto carbono. La descomposición de la vegetación (incluyendo la resultante de quema de materia vegetal) tiene como resultado la oxidación del carbono que se transforma en gas de efecto invernadero que escapa hacia la atmósfera. (9) Con relación a ello, los últimos informes en cuanto al ritmo deforestación son dia a día más alarmantes. De acuerdo a Ricardo Sánchez Sosa, director de la oficina regional para América Latina del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), "sólo en 2003 se perdieron 2,5 millones de hectáreas en la Amazonia". Sánchez Sosa explicó que Latinoamérica produce un 4,3% de las emisiones globales totales de dióxido de carbono por procesos industriales, pero es responsable de un 48,3% de las emisiones causadas por cambio de uso del suelo, básicamente la transformación de zonas de bosques para la agricultura. El funcionario dijo que la masa boscosa creció sólo en Uruguay, Costa Rica y Cuba, "tres países pequeños con importantes programas ambientales; en todos los demás continúa la tendencia a disminuir su cubierta forestal". Brasil, en cuyo territorio se despliega la mayor cantidad de bosques de América Latina y del Caribe es donde tiene lugar el mayor volumen de deforestación, que se incrementa a un ritmo de 1,7 millones de hectáreas anuales. El informe Cambio Climático en América Latina y el Caribe, presentado por el PNUMA y el Gobierno de México, informó que la tala de árboles en la Amazonia brasileña durante la pasada década aumentó un 32%, pasando de 14.000 a más de 18.000 kilómetros cuadrados (1,8 millones de hectáreas) por año". Los funcionarios brasileños admiten que desde 1990, su país ha perdido un 16,5% de su masa boscosa. (5b) En este escenario sobreviven las plantas con tendencia a crecer más rápido, a utilizar la mayor cantidad de dióxido de carbono como fertilizante. Las especies que crecen más despacio y que, generalmente, necesitan absorber más dióxido de carbono desaparecen. El resultado es evidente: más dióxido de carbono y menos capacidad de absorción. El primer parche lo intenta poner el Gobierno de Luis Inàcio Lula da Silva con el Plan de Acción para Prevención y Control de la Deforestación en la Amazonia. Se trata de vigilar la ocupación irregular de las tierras por los ganaderos, limitar el exceso de infraestructuras que pueda provocar la deforestación, proteger y registrar públicamente las tierras más amenazadas por los pastizales y promover incentivos a la conservación de las zonas verdes. No hay recursos, debido a la austeridad con la que está trabajando el Gobierno actual, y no hay apoyo internacional. Así, el Plan queda cojo mientras el Amazonas brasileño se queda mudo. Mudo porque le empieza a faltar el aire para respirar. Primero a él y luego será a nosotros, concluye el informe.(8)
Importancia del Amazonas para el clima global
Soya: La Gran Destructora
Nota: 1 gigatonelada=1.000 millones de toneladas por Carlos Fleitas Primera Edicion: Febrero 2005 Segunda Edición: Marzo 2005 Tercera Edición: Junio 2005 Cuarta Edición: Julio 2006 Quinta Edición: noviembre 2006
Las abajo citadas son las
fuentes de donde he extraído todos los datos, contenidos y consideraciones
sobre el tema objeto de este artículo. Solamente me he limitado a hacer
una labor de síntesis y ordenamiento temático del material, utilizando en
forma textual los documentos de dichas fuentes, por lo tanto todo el
mérito, creación de conocimientos, así como la propiedad intelectual de
las mismas, pertenece sólo a los autores de las fuentes citadas, y no es
fruto de creación intelectual alguna por parte de quien escribe. He
tratado de ser lo más cuidadoso posible en la recolección, interpretación,
brevisima síntesis y ordenamiento de los materiales de las fuentes
citadas. En la mayoría de los casos he transcripto párrafos enteros de las
fuentes originales, para salvaguardar su coherencia y precisión. Puedo
afirmar entonces, con Filón, citado por Coomaraswamy-como método de
exposición- en su ensayo sobre Hinduismo que: "Nada hemos tomado de
nuestra propia despensa." Guardian Unlimited.Octubre 2005 17)One year to save the Amazon People and Planet Net (27 julio 2006) 18) Revista de World Watch: "Eye on Earth" por Alana Herro Noviembre Diciembre 2006. 19) Brazil Protects Vast Expanse of Northern Amazon (ENS) 20) Half the Peruvian Amazon Leased for Petroleum Development |